5 Aniversario Victimas del 11M
Comparte este Post en tu Red Social FavoritaLa cárcel de los agentes corruptos
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Sevilla / Málaga - 02/11/2008
221 funcionarios de prisiones, policías y guardias civiles cumplen condena - Apartados del resto de reclusos, siguen sus propios códigos de conducta
"Allí estamos juntos los asesinos, los muy malos, los menos malos y los inocentes. La primera noche me pusieron con un tipo que había destripado a su mujer, hasta arriba de pastillas, y que había sido guardia civil sólo siete días".
Pocas veces una vida pega mayor giro que cuando un policía entra en prisión. Esposado y custodiado por compañeros, el agente Manuel (nombre falso) vivió tras su condena en 2005 una rutina carcelaria donde integraba el grupo conocido como los corruptos.
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221 funcionarios de prisiones, policías y guardias civiles cumplen condena - Apartados del resto de reclusos, siguen sus propios códigos de conducta
"Allí estamos juntos los asesinos, los muy malos, los menos malos y los inocentes. La primera noche me pusieron con un tipo que había destripado a su mujer, hasta arriba de pastillas, y que había sido guardia civil sólo siete días".Pocas veces una vida pega mayor giro que cuando un policía entra en prisión. Esposado y custodiado por compañeros, el agente Manuel (nombre falso) vivió tras su condena en 2005 una rutina carcelaria donde integraba el grupo conocido como los corruptos.
La desaparición de los O’Hair
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Todo comenzaba en Austin, Texas, en la década de los 80…Madalyn O’Hair era prácticamente una celebridad por ser dueña de American Atheists, una revista muy conocida en el país, con inclinaciones religiosas, sociales y hasta políticas.
Las cosas se pusieron feas cuando Madalyn decide contratar como empleado a David Roland Waters, un ex-convicto que había cumplido su condena. Pero realmente se pusieron más feas cuando Waters le roba 50.000 dolares de su oficina.
Tras falta de evidencia para encarcelarlo, la Sra. O’Hair decide utilizar todos los medios que tiene en su poder para no dejar el asunto olvidado: publicar un artículo difamándolo, en el cual lo presenta como un ladrón, contando acerca del robo de los 50.000 dolares. Pero eso no era todo…además escribió que en la cárcel había tenido relaciones homosexuales con otro convicto.
Esto enfureció a Waters, quién frente a sus amigos juró que se iba a vengar.
El 27 de Agosto de 1995, Madalyn O’Hair, Jon Garth (su hijo, de su primer matrimonio) y Robin Murray (la hija del segundo hijo de Madalyn -William Murray-) desaparecen misteriosamente de las oficinas del American Atheists, dejando una nota: que se ausentarían un tiempo y que irían a visitar San Antonio, Texas. El mes siguiente, Jon cambia 500.000 dolares en monedas de oro. Pero tras la incomunicación de la familia, un año después, William Murray los reporta como desaparecidos.
La teoría de la huída de los O’Hair con el dinero, sería cuestionada más adelante por un periodista, quién se comunicaría con David Waters preguntandole si él tenía algo que ver con la desaparición. Pero él respondió que no, a lo que el periodista no le creyó ni una sola palabra.
En ese mismo año, se descubre que el auto de Jon Garth había sido vendido, pero para ese entonces ya se habían reportado las desapariciones, por lo que a la policía le pareció sospechoso y decidió investigar. Tras interrogar al comprador del auto, le mostraron una fotografía de Jon preguntandole si esa era la persona que le había vendido el vehículo, a lo que el comprador dijo que no. La policía le mostró algunas fotografías más, y en una de ellas, el comprador reconoció a la persona que le había vendido el automóvil. Esa persona era David Fry, un colega de David Waters. Esta situación hizo que la ley mirara más de cerca el cambio de los 500.000 dolares en monedas de oro que según se tenia entendido había sido por Jon Garth. La policía inmediatamente siguió la hipótesis de un secuestro, en el cual no sólo estaría implicado Waters, sino que también Fry y quién sabe cuántos más.
La novia de Waters, hace una llamada a la policía, en la que cuenta algunas cosas importantes para el caso. Entre ellas, les dice que su novio había alquilado un depósito de almacenaje en las afueras de la ciudad. Inmediatamente la policía se dirige para registrar el lugar. Allí, encuentran un tanque de lejía (que es usado para remover sangre) y una muy pequeña gota de sangre escondida debajo de una tapa. Tras realizar un proceso de ADN mitocondrial, se dan cuenta que la gota de sangre era una mezcla de sangre de Madalyn O’Hair y Jon Garth.
En busca de más evidencias, la policía también decide registrar el departamento de Waters, en donde se encuentran varias cosas que pertenecían al American Atheists.
Un tiempo después, encuentran en un lecho de río un torso masculino flotando. Al cuerpo le faltaban las dos manos y la cabeza, por lo que se cree que el asesino no quería que el cadáver sea identificado.
Pero esto no fue suficiente para detener a la ciencia forense. El mismo periodista que había hecho el llamado a David Waters, (que se encontraba trabajando en el caso) tuvo una corazonada, y pidió que se compare el ADN del cadáver, con el hermano de David Fry. Asombrosamente, había 7 alelos en común, por lo que se confirmó que el cuerpo hallado pertenecía a David Fry, el cómplice de Waters. Una nueva incógnita azotaba a la policía…¿Por qué había sido asesinado Fry?
Con tanta evidencia en su contra, David Roland Waters es hallado culpable por el jurado y es condenado a 80 años de prisión. Junto con él, cae otro de sus cómplices, Gary Carr, quién admitió haber ayudado a asesinar a los O’Hair, a desmembrar sus cuerpos y a meterlos en 50 recipientes distintos para luego enterrarlos.
Pero a pesar de haber encarcelado al culpable, todavía quedaba una duda…¿Dónde estaban los cuerpos de los O’Hair? Después de 5 años, David Waters les indica donde estaban sepultados los cadáveres. La policía de inmediato realiza una excavación y encuentra 3 esqueletos, que habían sido desmembrados (los huesos estaban partidos). Los esqueletos son identificados, tras realizar muestras de ADN, por sus registros dentales, y además debido a un objeto metálico que se halló en la cadera de uno de ellos. La policía revisa los registros médicos de Madalyne, y observan que ella había recibido una operación en donde se le había agregado una ”cadera artificial”. El número de serie en la placa hallada en la excavación, y el de la operación de Madalyne coincidían.
Pero había algo más. En la excavación se encontró una cabeza y dos manos de más. Se realizo un montaje fotográfico del cráneo encontrado con una fotografía de David Fry, y se confirmó que eran sus partes.
El caso estaba resuelto…pero….¿Porque David Waters y Gary Carr habían asesinado a su cómplice? El hermano de Fry, dijo a las autoridades que su hermano era alcohólico y que nunca controlaba lo que decía, y que eso lo hacía un “bocón”. Asi que se cree que lo asesinaron por miedo a que cuente lo ocurrido.
William Murray luego del asesinato de su madre, su hija adoptiva y su medio hermano, dijo a las autoridades que “su madre era una mala persona, por haber robado gigantes montos de dinero, por haber engañado a niños sobre la herencia de sus padres, por nunca confiar en nadie y tratar mal a las personas a su alrededor. Evadía los impuestos y además robaba dinero de sus propias organizaciones. Era una mujer deshonesta”
Aún así…la cosas deben resolverse en una corte, y no en manos de otro ser humano buscando justicia propia. Después de todo…el que esté libre de pecados que arroje la primera piedra.
Las cosas se pusieron feas cuando Madalyn decide contratar como empleado a David Roland Waters, un ex-convicto que había cumplido su condena. Pero realmente se pusieron más feas cuando Waters le roba 50.000 dolares de su oficina.
Esto enfureció a Waters, quién frente a sus amigos juró que se iba a vengar.
El 27 de Agosto de 1995, Madalyn O’Hair, Jon Garth (su hijo, de su primer matrimonio) y Robin Murray (la hija del segundo hijo de Madalyn -William Murray-) desaparecen misteriosamente de las oficinas del American Atheists, dejando una nota: que se ausentarían un tiempo y que irían a visitar San Antonio, Texas. El mes siguiente, Jon cambia 500.000 dolares en monedas de oro. Pero tras la incomunicación de la familia, un año después, William Murray los reporta como desaparecidos.
La teoría de la huída de los O’Hair con el dinero, sería cuestionada más adelante por un periodista, quién se comunicaría con David Waters preguntandole si él tenía algo que ver con la desaparición. Pero él respondió que no, a lo que el periodista no le creyó ni una sola palabra.
En ese mismo año, se descubre que el auto de Jon Garth había sido vendido, pero para ese entonces ya se habían reportado las desapariciones, por lo que a la policía le pareció sospechoso y decidió investigar. Tras interrogar al comprador del auto, le mostraron una fotografía de Jon preguntandole si esa era la persona que le había vendido el vehículo, a lo que el comprador dijo que no. La policía le mostró algunas fotografías más, y en una de ellas, el comprador reconoció a la persona que le había vendido el automóvil. Esa persona era David Fry, un colega de David Waters. Esta situación hizo que la ley mirara más de cerca el cambio de los 500.000 dolares en monedas de oro que según se tenia entendido había sido por Jon Garth. La policía inmediatamente siguió la hipótesis de un secuestro, en el cual no sólo estaría implicado Waters, sino que también Fry y quién sabe cuántos más.
La novia de Waters, hace una llamada a la policía, en la que cuenta algunas cosas importantes para el caso. Entre ellas, les dice que su novio había alquilado un depósito de almacenaje en las afueras de la ciudad. Inmediatamente la policía se dirige para registrar el lugar. Allí, encuentran un tanque de lejía (que es usado para remover sangre) y una muy pequeña gota de sangre escondida debajo de una tapa. Tras realizar un proceso de ADN mitocondrial, se dan cuenta que la gota de sangre era una mezcla de sangre de Madalyn O’Hair y Jon Garth.
En busca de más evidencias, la policía también decide registrar el departamento de Waters, en donde se encuentran varias cosas que pertenecían al American Atheists.
Un tiempo después, encuentran en un lecho de río un torso masculino flotando. Al cuerpo le faltaban las dos manos y la cabeza, por lo que se cree que el asesino no quería que el cadáver sea identificado.
Pero esto no fue suficiente para detener a la ciencia forense. El mismo periodista que había hecho el llamado a David Waters, (que se encontraba trabajando en el caso) tuvo una corazonada, y pidió que se compare el ADN del cadáver, con el hermano de David Fry. Asombrosamente, había 7 alelos en común, por lo que se confirmó que el cuerpo hallado pertenecía a David Fry, el cómplice de Waters. Una nueva incógnita azotaba a la policía…¿Por qué había sido asesinado Fry?
Con tanta evidencia en su contra, David Roland Waters es hallado culpable por el jurado y es condenado a 80 años de prisión. Junto con él, cae otro de sus cómplices, Gary Carr, quién admitió haber ayudado a asesinar a los O’Hair, a desmembrar sus cuerpos y a meterlos en 50 recipientes distintos para luego enterrarlos.
Pero a pesar de haber encarcelado al culpable, todavía quedaba una duda…¿Dónde estaban los cuerpos de los O’Hair? Después de 5 años, David Waters les indica donde estaban sepultados los cadáveres. La policía de inmediato realiza una excavación y encuentra 3 esqueletos, que habían sido desmembrados (los huesos estaban partidos). Los esqueletos son identificados, tras realizar muestras de ADN, por sus registros dentales, y además debido a un objeto metálico que se halló en la cadera de uno de ellos. La policía revisa los registros médicos de Madalyne, y observan que ella había recibido una operación en donde se le había agregado una ”cadera artificial”. El número de serie en la placa hallada en la excavación, y el de la operación de Madalyne coincidían.
Pero había algo más. En la excavación se encontró una cabeza y dos manos de más. Se realizo un montaje fotográfico del cráneo encontrado con una fotografía de David Fry, y se confirmó que eran sus partes.El caso estaba resuelto…pero….¿Porque David Waters y Gary Carr habían asesinado a su cómplice? El hermano de Fry, dijo a las autoridades que su hermano era alcohólico y que nunca controlaba lo que decía, y que eso lo hacía un “bocón”. Asi que se cree que lo asesinaron por miedo a que cuente lo ocurrido.
William Murray luego del asesinato de su madre, su hija adoptiva y su medio hermano, dijo a las autoridades que “su madre era una mala persona, por haber robado gigantes montos de dinero, por haber engañado a niños sobre la herencia de sus padres, por nunca confiar en nadie y tratar mal a las personas a su alrededor. Evadía los impuestos y además robaba dinero de sus propias organizaciones. Era una mujer deshonesta”
Aún así…la cosas deben resolverse en una corte, y no en manos de otro ser humano buscando justicia propia. Después de todo…el que esté libre de pecados que arroje la primera piedra.
4 Aniversario Victimas del 11M
Comparte este Post en tu Red Social FavoritaSe descarta secuestro de Madeleine
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Se descarta secuestro de Madeleine y se cambia la causa a homicidio???
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Eso es lo que la policía comenzó a creer luego de largas indagatorias y más focalización en el caso de la niña que se suponía desaparecida hasta unos días.
Los indicios que llevaron al departamento policial a crear otra hipótesis (aparentemente hace un mes) fueron, en primer lugar, el hallazgo de restos de sangre dentro del apartamento de la familia McCann, muestras que ya se han llevado a analizar y se esperan resultados en los días próximos. Y, en segundo lugar, las contradicciones varias en las versiones de padres, amigos y círculos más cercanos a la niña al momento de contar lo sucedido.

Por otra parte, los padres de la niña decidieron esconderse de los periodistas, no quieren dar testimonios ni mostrarse. Según ‘Diario de Noticias’, las versiones contradictorias de padres, familiares y amigos sobre el suceso han contribuido a aumentar las dudas sobre la teoría de un secuestro.
La policía se anima a sostener que la misma noche en que se dio por desaparecida a la niñita fue la noche de su muerte. Las hipótesis son confusas, se cree que fue un accidente de hogar o negligencia producido en el departamento familiar que los McCann ocupaban en sus vacaciones en el sur de Portugal.
En Inglaterra, las autoridades optaron por mirar más de cerca a varios amigos de los McCann y a un británico visto con los padres de Madeleine, antes de su “desaparición” y luego de ella con el único sospechoso en este caso, Robert Murat (cuyo abogado piensa fuertemente en entablar una demanda al estado portugués al cerrarse el caso y se compruebe su inocencia).
Los indicios que llevaron al departamento policial a crear otra hipótesis (aparentemente hace un mes) fueron, en primer lugar, el hallazgo de restos de sangre dentro del apartamento de la familia McCann, muestras que ya se han llevado a analizar y se esperan resultados en los días próximos. Y, en segundo lugar, las contradicciones varias en las versiones de padres, amigos y círculos más cercanos a la niña al momento de contar lo sucedido.
La policía se anima a sostener que la misma noche en que se dio por desaparecida a la niñita fue la noche de su muerte. Las hipótesis son confusas, se cree que fue un accidente de hogar o negligencia producido en el departamento familiar que los McCann ocupaban en sus vacaciones en el sur de Portugal.
En Inglaterra, las autoridades optaron por mirar más de cerca a varios amigos de los McCann y a un británico visto con los padres de Madeleine, antes de su “desaparición” y luego de ella con el único sospechoso en este caso, Robert Murat (cuyo abogado piensa fuertemente en entablar una demanda al estado portugués al cerrarse el caso y se compruebe su inocencia).
Robert Kennedy; el fin del clan
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Cuatro años y medio después de la tragedia más grande que vieron los Estados Unidos en el siglo XX, la muerte de su presidente John F. Kennedy, otro golpe les iba a ser asestado. La incógnita se abriría nuevamente dando lugar a un debate que todavía ha quedado sin un punto final.Robert Kennedy, el fiscal que se encargó de dirigir la campaña presidencial de su hermano, y catalogado luego de la muerte del mismo, como el más enérgico, ambicioso y religioso de todos los hermanos, luego de su paso por el senado, decidió postularse como candidato a la presidencia de la nación.
Cuando parecía que nada podía impedir que Robert asumiera el cargo más importante en la política de una nación, un palestino de 24 años demostraría lo contrario.
El 5 de junio de 1968 a las 12:16, en el hotel Ambassador de Los Angeles, Robert recibió un disparo en la cabeza, el cual atravesó el cerebelo y le destrozó el lóbulo occipital del lado derecho. Un segundo proyectil le atravesó el hombro y se alojó en su cuello. El tercer proyectil le rozo la frente, y finalmente el candidato cayó rendido al piso. La sangre estaba por todos lados. Los gritos invadieron la sala del hotel Ambassador, y todo se tornó confuso y oscuro. Su mujer Ethel le sostenía la cabeza apoyada en su falda, mientras el rostro de su marido solo expresaba un inmenso dolor. Robert Kennedy fue trasladado al hospital del Buen Samaritano, donde 26 horas después, luego de varias operaciones, murió.
Robert Kennedy yace en el suelo después de recibir los disparos
Sirhan Bishara Sirhan
El palestino de 24 años que realizó 8 disparos a quemarropa estuvo aguardando varias horas en el hotel Ambassador hasta poder cumplir con su objetivo. Pero ¿por qué? La fecha estaba perfectamente escogida.
El 5 de junio de 1968 era el primer aniversario de la Guerra de los Seis Días, en la cual las fuerzas de Israel aplastaron a las de la República Árabe Unida, Siria y Jordania. Robert Kennedy había dejado en claro el apoyo de los Estados Unidos hacia Israel en dicho enfrentamiento.
Luego de disparar a quemarropa, Sirhan Sirhan fue apresado por la policía que arrivó al lugar a las 12:30, 14 minutos después del primer disparo. Luego de declararse culpable ante una corte de Los Angeles, fue condenado a morir en la cámara de gas, pero en el año 1970, en California se abolió la pena de muerte, por lo que Sirhan Sirhan fue condenado a cadena perpetua. A pesar de haber desmentido su culpabilidad un tiempo después, fue una huella digital lo que lo condenó. La evidencia dictaba lo que en realidad había ocurrido.
Sin embargo, Robert Kennedy tenía varios enemigos, y la posibilidad de que la misma conspiración que había terminado con las vidas de su hermano John F. Kennedy y de Martin Luther King, hayan actuado una vez más para finalizar con el clan de los Kennedy de una vez por todas, y con todos los ideales políticos que acarreaba el mismo.
Se podría decir que Sirhan Sirhan fue el encargado de terminar con la vida del candidato Robert Kennedy, pero…quién fue el planificador? Hubo una conspiración detrás del hecho? Se relacionan los crimenes de John F. Kennedy, Martin Luther King y Robert mismo? Quizás nunca lo sabremos, o quizás si, pero por el momento la verdad quedará oculta, como ha permanecido hasta ahora…
John F. Kennedy y la muerte de una nación
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El 22 de noviembre de 1963 en el estado de Dallas, Estados Unidos, la vida del presidente John F. Kennedy llegaría a su fin. Un mar de incógnitas inundó, y hoy en día sigue inundando al mundo entero, y la realidad es que quizás nunca se sepa a ciencia cierta quién fue el magnicida que decidió poner fin a un gobierno que para algunos era brillante y para otros no tanto.
Lee Harvey Oswald asesinó al presidente Kennedy a las 12:30 del mediodía disparando desde la ventana del “Texas School Book Depository”. Dos proyectiles impactaron en el cuerpo de John F.; uno en el cuello perforándole la tráquea y otro en la parte izquierda de la cabeza, atravesándola de lado a lado. El primer proyectil siguió su trayectoria, impactando luego en el cuerpo del gobernador Connaly, rompiéndole dos costillas, perforándole un pulmón, partiéndole la muñeca y luego finalizando su trayectoria alojándose en su muslo izquierdo.
El presidente al recibir el primer impacto se ahogó en un grito de dolor inmenso llevando su mano hacia su garganta, pero luego el segundo proyectil impactó antes de que pudiera hacer algo al respecto, y cayó vencido en las faldas de su mujer Jacqueline quien estupefacta no podía comprender lo que había sucedido.
Segundos después del último disparo, la limusina presidencial partió a toda velocidad hacia el Parkland Memorial Hospital. A pesar de haber recibido una traqueotomía, su cerebro estaba muy dañado. El presidente John F. Kennedy había muerto.
Pero un dato tremendamente revelador fue captado por la cámara de un marino, en donde claramente se observaba que la herida de la gargante había sido un orificio de ENTRADA y no de salida como se habia previsto en un momento, y la herida de la cabeza era un orificio de SALIDA y no de entrada. Esto fue el detonante que hizo que la investigación tomara un rumbo inesperado. La cámara y la película le fueron confiscadas al hombre, y el cuerpo de Kennedy fue retirado a punta de pistola del hospital por el Servicio Secreto, por razones que nunca saldrán a la luz pero que son realmente sospechosas.
Lee Harvey Oswald, el incriminadoOswald era un hombre solitario que trabajaba en el archivo Texas School Book Depository. Fue detenido en la calle poco después de que el presidente había sido herido gravemente, e inmediatamente después de haberle disparado a un policía que lo había detenido.
Lee Harvey había efectuado los disparos desde una ventana del Texas School Book Depository, pero las teorías de los investigadores, involucraban a más de una persona. Harvey no había actuado solo. Ante la falta de evidencia, debían recurrir al testimonio y prestar importancia a su declaración, pero un nuevo hecho daría un nuevo giro. Oswald fue asesinado antes de ser juzgado y declarar ante la comisión Warren.
Jack Ruby le disparó a Oswald y lo único que le dijo a la justicia fue “Es la más extravagante conspiración en la historia del mundo. Debía concretarse en una fecha futura…”. Ruby dijo que asesino a Oswald “para evitar el sufrimiento de un juicio a la señora Kennedy”. Pidió varias veces a la Comisión Warren ser trasladado a Washington porque “un hombre asustado no puede declarar libremente en Dallas”. Ruby murió tiempo después en la cárcel debido a un cáncer de hígado, aunque en su lecho de muerte le confesó a su mujer que había sido inyectado con células cancerígenas.Estaba claro: Oswald no había actuado sólo, por los siguientes motivos:
- Era prácticamente imposible obtener una buena vista desde el sexto piso del Texas School Book Depository.
- Algunos testigos afirmaron que vieron a más de un hombre en la ventana de la habitación desde donde se produjeron los diparos.
- Ambos disparos tenían ángulos diferentes, lo que concluía que había sido imposible que ambos provengan desde el mismo sitio.
- El intervalo entre los disparos había sido muy corto como para provenir desde el mismo arma.
El féretro de John F. fue trasladado en el avión presidencial. Allí se encontraban el ahora presidente Lyndon Johnson con su mujer, Robert Kennedy, Jacqueline Kennedy y demás funcionarios del gobierno de los Estados Unidos.Alli fue cuando Lyndon Johnson juró lealtad a la nación. A su izquierda, el rostro entristecido de Jacqueline y su traje rosa manchado con la sangre de su difunto marido. Esta fotografía ha recorrido el mundo entero y se ha convertido en una de las imagenes más famosas de la nación.
¿Realmente habrá sido Lee Harvey el encargado de asesinar al amado presidente John F. Kennedy? O es posible que organismos como el FBI y la CIA hayan estado también involucrados y hayan contratado a Oswald como chivo expiatorio? La verdadera realidad, es que nunca lo sabremos con certeza…
María de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, alias Yiya
El caso de la envenenadora Yiya Murano dejó sin aliento a más de uno. Si alguien alguna vez dudo de la frialdad de la mujer ante la necesidad de dinero, indudablemente fue Yiya quien logró enterrar cada una de esas dudas y hacer notar que el sexo femenino es capáz de cualquier cosa para lograr su objetivo
La serie Mujeres Asesinas de la productora Pol-Ka, representa el éxito televisivo del momento en Argentina. El programa hace ficción con los casos más espeluznantes de los últimos años en dicho país, y en cuyas protagonistas reales encontramos solamente Mujeres. El caso de María de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, abrió la nueva temporada de la serie y el papel de Yiya fue interpretado por la actriz Nacha Guevara.
Marisa Grinstein, periodista egresada de la Universidad Nacional de la Plata, no dudó un segundo la idea de publicar los terribles asesinatos en papel. Sus dos libros, titulados “Mujeres Asesinas” y “Mujeres asesinas 2” (al igual que la serie) nos hacen erizar cada centímetro de piel a medida que los vamos repasando con la vista y nos despiertan ciertos interrogantes, esos que solamente aquellas que han cometido el ilícito podrán contestar.
Quienes tuvieron el agrado (?) de conocer a María de las Mercedes, afirman que por alguna extraña razón ella lograba que todos creyeran cada palabra que emitía de su boca. Yiya era la mejor embaucadora de todas, ya que toda la evidencia que presentaba al momento de inventar relatos, era su poder de convencimiento.
Si bien se mostraba como una persona pudiente y culta, la realidad de Yiya era totalmente opuesta a esa. Era una mujer que carecía de una educación fuerte y sus problemas económicos iban en aumento, ya que derrochaba el dinero que no tenía para comprar prendas importadas de las mejores y más reconocidad marcas y joyas. El ruido que representaba la presencia de Yiya en un lugar, era sin lugar a dudas el sonido producido por el agite de todas sus pulseras.
Compartía su deprimente vivienda de dos ambientes llena de muebles viejos y paredes húmedas con su marido, un abogado civilista.
Sus amigas, a manera de chiste, solían criticar a Yiya en su ausencia a razón de sus excesivos gastos. Pero Yiya, con su poder de convencimiento, logró engañar a cada una de ellas haciéndoles creer que era una genia para invertir dinero y que tenía la fórmula secreta para incrementar los inereses de manera sobrenatural, más de lo que puede dar un simple banco. Así consiguió que tres de sus amigas mas íntimas pusieran todo su dinero en sus manos. Ahora Yiya era la inversora de sus allegadas (que habían quitado todos sus ahorros del banco para confiárselo a cambio de pagarés).
Yiya solía salir asiduamente con su prima, Carmen Zulema del Giorgio de Venturini, quien tiempo atrás había enviudado. El marido de Carmen era un importante empresario de YPF que había dejado, tras su muerte, una importante suma de dinero para que a su viuda y a su hija (quien vivía con ella) no les faltara nada.
La viuda y Murano, solían intercambiar regalos: Carmen le regalaba plantas a Yiya, quien a cambio le ofrecía unas suculentas masitas de crema que ella misma preparaba. Solían frecuentar juntas diferentes lugares, hasta que un enero de 1979 Yiya convenció a su prima para que le confíe la suma de veinte millones de pesos (de aquella época) que le daría a “su amigo abogado de Mar del Plata” para que se los multiplique de manera rápida y ventajosa. Según el pagaré que Murano firmó, el 27 de marzo del mismo año, le devolvería cada centavo incluídos los intereses.
El 24 de marzo, Carmen Zulema del Giorgio de Venturini, comenzó a sentir un imparable malestar que la hizo salir de su departamento rápido para pedir ayuda. El dolor pudo más y la hizo caerse y rodar por las escaleras del edificio golpeándose cada una de las partes de su cuerpo. José Gonzales, el encargado del edificio, no dudo en llamar a una ambulancia. Mientas todos los vecinos alterados salieron a ver que ocurría, Yiya de la manera más natural le pidió a José una copia de las llaves del departamento de su prima, justificando su intromisión en un “Necesito su libretita para avisar a los parientes”.
Días después mientras el portero declaraba, afirmó delante de los policias que la Sra. Murano había ingresado al departamento y que al salir llevaba consigo un frasquito y unos papeles, y que mientras buscaba se lamentaba en voz alta “Dios mio, es la tercera amiga que se me muere en poco tiempo”.
El certificado de defunción de Carmen indicaba un paro cardíaco no traumático. Pero la hija de Venturini se presentó días después en la comisaría para denunciar que su departamento, el día del fallecimiento, había sido revuelto, asegurando que faltaba un pagaré que le acreditaría un dinero el día 27 de marzo. La denuncia logró que la carátula del caso fuera cambiada de muerte natural a muerte dudosa. Tras pedir la exhumación del cadaver, se detectaron restos de cianuro alcalino en las papilas del estómago de Carmen. La primera sospechosa fue Yiya Murano y los policias comenzaron a investigarla.
Descubrieron que en el departamento 20, contiguo al de Yiya, vivía su amiga Nilda Gamba, quien había muerto de manera imprevista el 11 de febrero de ese mismo año.
El 10 de febrero, Nilda, había ido a cenar a la casa de los Murano, donde se quedó hasta la una de la mañana. Nunca más fue vista con vida. El portero notó algo raro en la vida monótona de la víctima: Todas las mañanas, ni bien el diariero dejaba el periódico en su puerta, Nilda abría la puerta para recogerlo. Ese día se hizo tarde y nunca salío de su apartamento. El portero también recordó haber oído a Gamba llegar muy tarde a su casa. Un poco paranóico llamo a un vecino, Jesús García, y entre ambos intentaron abrir la puerta sin suerte. Más tarde, cuando la policía logró entrar al departamento de Nilda, la encontró tirada boca abajo apretándo su estómago con la mano izquierda. El certificado de defunción describía un paro cardíaco. Al exhumar el cadaver también, al igual que Carmen, se encontraron restos de cianuro alcalino y Murano le debía dinero.
“Me parece que la Murano las envenena con sus masitas dulces. Ambas fallecidas tenían esas masitas en la heladera” sostuvo uno de los investigadores del caso.
Leila Formisano de Ayala, amiga íntima de Yiya, compartío un viaje con la misma a Mar del Plata. El día 19 de febrero de 1979 Murano pasó a buscar a Leila por su departamento de la costa, mientras salían se cruzaron con Carlos Alberto Zamora, el portero de dicho edificio.
Una hora después, Yiya regresó sola al edificio buscando “desesperadamente” a su amiga. Ante la ausencia del portero, le pregunto a la esposa del mismo, Matilde Elena Fuentes, si había visto por ahí a su amiga Leila. “Pero si salió con usted”, le dijo la mujer. “Claro, ya sé, pero ella tuvo que volver porque no se sentía nada bien”. Ante la propuesta de la mujer de Carlos Alberto Zamora de ir a tocar el timbre a Leila, Murano se negó “No, no la quiero molestar. Mejor que se quede descansando”. Yiya volvió esa noche a buscar a su amiga para informarle que había comprado las entradas para el cine de ambas, pero no tuvo suerte.
Pasados 3 días de absoluto desconocimiento del paradero de Leila, los porteros llamaron a un vecino e intentaron abrir la puerta. Como había un pasador cerrado por dentro no tuvieron suerte. Horas más tarde, la policia ingresó por el balcón contiguo al departamento de Leila Formisano de Ayala, quien también había entregado a Yiya dinero para invertir, estaba muerta frente al televisor hacía tres días, y también tenía masitas de crema en la heladera. En su estómago también había restos de cianuro alcalino.
El 27 de abril de 1979, María de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, fue detenida en su domicilio. No se negó ni puso resistencia. Su causa la estudiaba el juez de primera instancia Diego Peres. La carátula: Homicidio en grado de reiteración.
En los interrogatorios, Yiya jamás admitió haber matado a sus amigas y su justificativo fue “Pero por favor, si yo no se cocinar, ¿Cómo les voy a preparar masitas envenenadas? Reconoció haberles pedido dinero, pero a manera de favor.
Murano fue alojada en la cárcel de Ezeiza. Tenía una excelente con todas las presidiarias que llegaron a adorarla y sostenían que era una buena mujer. En cambio el fiscal Mario de la Vega Pizarro tenía otra idea y pedía prisión perpetua para Yiya.
El 6 de Mayo de 1980 una guardiacárcel encontró tirada a Yiya en su celda con un dolor insoportable. La trasladaron al hospital Pirovano donde la operaron por un derrame cerebral. Antes de operarse pidió lapiz y papel para contar su historia. Jamás admitió ser culpable. La operación resultó exitosa.
El 15 de junio de 1982 Murano, luego de 3 años y 45 días detenida, sale en libertad, a pedido de su abogado defensor.En 1993 se le conmutó la pena por 25 años de prisión por homicidio calificado por envenenamiento y estafas. Fue puesta nuevamente en libertad el 20 de noviembre de 1995, luego de 16 años de encierro. Hasta el 3 de febrero del 2003 disfrutó de su libertad condicional.
Martín Murano, hijo de Yiya, desmiente a su madre que sostiene incansablemente su inocencia. “Ella me dijo que era culpable, que había matado, lo cual conté en mi libro sobre ella. Pero no la ví desde que salió, ni pienso verla. No me interesa”
La serie Mujeres Asesinas de la productora Pol-Ka, representa el éxito televisivo del momento en Argentina. El programa hace ficción con los casos más espeluznantes de los últimos años en dicho país, y en cuyas protagonistas reales encontramos solamente Mujeres. El caso de María de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, abrió la nueva temporada de la serie y el papel de Yiya fue interpretado por la actriz Nacha Guevara.Marisa Grinstein, periodista egresada de la Universidad Nacional de la Plata, no dudó un segundo la idea de publicar los terribles asesinatos en papel. Sus dos libros, titulados “Mujeres Asesinas” y “Mujeres asesinas 2” (al igual que la serie) nos hacen erizar cada centímetro de piel a medida que los vamos repasando con la vista y nos despiertan ciertos interrogantes, esos que solamente aquellas que han cometido el ilícito podrán contestar.
Si bien se mostraba como una persona pudiente y culta, la realidad de Yiya era totalmente opuesta a esa. Era una mujer que carecía de una educación fuerte y sus problemas económicos iban en aumento, ya que derrochaba el dinero que no tenía para comprar prendas importadas de las mejores y más reconocidad marcas y joyas. El ruido que representaba la presencia de Yiya en un lugar, era sin lugar a dudas el sonido producido por el agite de todas sus pulseras.
Compartía su deprimente vivienda de dos ambientes llena de muebles viejos y paredes húmedas con su marido, un abogado civilista.
Sus amigas, a manera de chiste, solían criticar a Yiya en su ausencia a razón de sus excesivos gastos. Pero Yiya, con su poder de convencimiento, logró engañar a cada una de ellas haciéndoles creer que era una genia para invertir dinero y que tenía la fórmula secreta para incrementar los inereses de manera sobrenatural, más de lo que puede dar un simple banco. Así consiguió que tres de sus amigas mas íntimas pusieran todo su dinero en sus manos. Ahora Yiya era la inversora de sus allegadas (que habían quitado todos sus ahorros del banco para confiárselo a cambio de pagarés).
Yiya solía salir asiduamente con su prima, Carmen Zulema del Giorgio de Venturini, quien tiempo atrás había enviudado. El marido de Carmen era un importante empresario de YPF que había dejado, tras su muerte, una importante suma de dinero para que a su viuda y a su hija (quien vivía con ella) no les faltara nada.
La viuda y Murano, solían intercambiar regalos: Carmen le regalaba plantas a Yiya, quien a cambio le ofrecía unas suculentas masitas de crema que ella misma preparaba. Solían frecuentar juntas diferentes lugares, hasta que un enero de 1979 Yiya convenció a su prima para que le confíe la suma de veinte millones de pesos (de aquella época) que le daría a “su amigo abogado de Mar del Plata” para que se los multiplique de manera rápida y ventajosa. Según el pagaré que Murano firmó, el 27 de marzo del mismo año, le devolvería cada centavo incluídos los intereses.
El 24 de marzo, Carmen Zulema del Giorgio de Venturini, comenzó a sentir un imparable malestar que la hizo salir de su departamento rápido para pedir ayuda. El dolor pudo más y la hizo caerse y rodar por las escaleras del edificio golpeándose cada una de las partes de su cuerpo. José Gonzales, el encargado del edificio, no dudo en llamar a una ambulancia. Mientas todos los vecinos alterados salieron a ver que ocurría, Yiya de la manera más natural le pidió a José una copia de las llaves del departamento de su prima, justificando su intromisión en un “Necesito su libretita para avisar a los parientes”.
Días después mientras el portero declaraba, afirmó delante de los policias que la Sra. Murano había ingresado al departamento y que al salir llevaba consigo un frasquito y unos papeles, y que mientras buscaba se lamentaba en voz alta “Dios mio, es la tercera amiga que se me muere en poco tiempo”.
El certificado de defunción de Carmen indicaba un paro cardíaco no traumático. Pero la hija de Venturini se presentó días después en la comisaría para denunciar que su departamento, el día del fallecimiento, había sido revuelto, asegurando que faltaba un pagaré que le acreditaría un dinero el día 27 de marzo. La denuncia logró que la carátula del caso fuera cambiada de muerte natural a muerte dudosa. Tras pedir la exhumación del cadaver, se detectaron restos de cianuro alcalino en las papilas del estómago de Carmen. La primera sospechosa fue Yiya Murano y los policias comenzaron a investigarla.
Descubrieron que en el departamento 20, contiguo al de Yiya, vivía su amiga Nilda Gamba, quien había muerto de manera imprevista el 11 de febrero de ese mismo año.
El 10 de febrero, Nilda, había ido a cenar a la casa de los Murano, donde se quedó hasta la una de la mañana. Nunca más fue vista con vida. El portero notó algo raro en la vida monótona de la víctima: Todas las mañanas, ni bien el diariero dejaba el periódico en su puerta, Nilda abría la puerta para recogerlo. Ese día se hizo tarde y nunca salío de su apartamento. El portero también recordó haber oído a Gamba llegar muy tarde a su casa. Un poco paranóico llamo a un vecino, Jesús García, y entre ambos intentaron abrir la puerta sin suerte. Más tarde, cuando la policía logró entrar al departamento de Nilda, la encontró tirada boca abajo apretándo su estómago con la mano izquierda. El certificado de defunción describía un paro cardíaco. Al exhumar el cadaver también, al igual que Carmen, se encontraron restos de cianuro alcalino y Murano le debía dinero.
“Me parece que la Murano las envenena con sus masitas dulces. Ambas fallecidas tenían esas masitas en la heladera” sostuvo uno de los investigadores del caso.
Leila Formisano de Ayala, amiga íntima de Yiya, compartío un viaje con la misma a Mar del Plata. El día 19 de febrero de 1979 Murano pasó a buscar a Leila por su departamento de la costa, mientras salían se cruzaron con Carlos Alberto Zamora, el portero de dicho edificio.
Una hora después, Yiya regresó sola al edificio buscando “desesperadamente” a su amiga. Ante la ausencia del portero, le pregunto a la esposa del mismo, Matilde Elena Fuentes, si había visto por ahí a su amiga Leila. “Pero si salió con usted”, le dijo la mujer. “Claro, ya sé, pero ella tuvo que volver porque no se sentía nada bien”. Ante la propuesta de la mujer de Carlos Alberto Zamora de ir a tocar el timbre a Leila, Murano se negó “No, no la quiero molestar. Mejor que se quede descansando”. Yiya volvió esa noche a buscar a su amiga para informarle que había comprado las entradas para el cine de ambas, pero no tuvo suerte.
Pasados 3 días de absoluto desconocimiento del paradero de Leila, los porteros llamaron a un vecino e intentaron abrir la puerta. Como había un pasador cerrado por dentro no tuvieron suerte. Horas más tarde, la policia ingresó por el balcón contiguo al departamento de Leila Formisano de Ayala, quien también había entregado a Yiya dinero para invertir, estaba muerta frente al televisor hacía tres días, y también tenía masitas de crema en la heladera. En su estómago también había restos de cianuro alcalino.
El 27 de abril de 1979, María de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, fue detenida en su domicilio. No se negó ni puso resistencia. Su causa la estudiaba el juez de primera instancia Diego Peres. La carátula: Homicidio en grado de reiteración.
En los interrogatorios, Yiya jamás admitió haber matado a sus amigas y su justificativo fue “Pero por favor, si yo no se cocinar, ¿Cómo les voy a preparar masitas envenenadas? Reconoció haberles pedido dinero, pero a manera de favor.
Murano fue alojada en la cárcel de Ezeiza. Tenía una excelente con todas las presidiarias que llegaron a adorarla y sostenían que era una buena mujer. En cambio el fiscal Mario de la Vega Pizarro tenía otra idea y pedía prisión perpetua para Yiya.
El 6 de Mayo de 1980 una guardiacárcel encontró tirada a Yiya en su celda con un dolor insoportable. La trasladaron al hospital Pirovano donde la operaron por un derrame cerebral. Antes de operarse pidió lapiz y papel para contar su historia. Jamás admitió ser culpable. La operación resultó exitosa.
Martín Murano, hijo de Yiya, desmiente a su madre que sostiene incansablemente su inocencia. “Ella me dijo que era culpable, que había matado, lo cual conté en mi libro sobre ella. Pero no la ví desde que salió, ni pienso verla. No me interesa”
3 Aniversario Victimas del 11M
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