Bases neurológicas de la agresión

Ciertos estudios han develado las bases neurológicas de la agresión humana.
Las actitudes violentas y la agresividad tienen un origen neuronal que ha sido detectado recientemente gracias a ciertas investigaciones en el campo de la neurología.

Déficits muy concretos en la estructura del cerebro parecen subyacer bajo las tendencias violentas y demasiado impulsivas, y su conocimiento podría servir tanto para desarrollar tratamientos preventivos, así como para diagnosticar posibles futuros comportamientos violentos en niños y adolescentes, según un comunicado de la Society for Neuroscience norteamericana.

Aunque estos descubrimientos podrían tener un doble filo a nivel ético (el riesgo de estigmatizar a individuos analizados antes de que puedan hacer algo “malo” o de reducir la responsabilidad moral de asesinos o agresores por su condicionamiento neurológico), los neurólogos enfatizan que los análisis cerebrales sólo pueden predecir riesgos y que, en última instancia, como señala el neurólogo Craig Ferris, de la Northeastern University de Boston (Estados Unidos): “no somos esclavos de nuestra biología”.
Durante el 37° encuentro anual de la Society for Neuroscience en la ciudad de San Diego, se presentó un estudio liderado por Guido Frank, científico y físico de la Universidad de California, que con imágenes de resonancia magnética del cerebro ha analizado la actividad neuronal de un pequeño grupo de adolescentes valorados como “reactivamente agresivos”, considerando la violencia reactiva como una explosión que surge cuando una persona experimenta una tensión, amenaza o dificultad que es incapaz de afrontar de otra forma.
Las reacciones de estos individuos son desproporcionadas y, en estos casos, las personas son incapaces de controlarse a sí mismas.
Cuando se le mostró al grupo analizado imágenes de rostros amenazantes, los cerebros de los chicos agresivos, comparados con gente capaz de controlarse, mostraron una mayor actividad en la amígdala, una parte del cerebro que se relaciona con el miedo; y una menor actividad en el lóbulo frontal, región cerebral vinculada a la capacidad de razonamiento y de toma de decisiones, así como al auto-control.
La actividad en la amígdala reflejaría que los participantes más agresivos sentían más miedo cuando veían las caras amenazantes y, al mismo tiempo, eran menos capaces que el resto de controlar sus propios actos.
Otro estudio, de Adrian Raine, neurocientífico de la Universidad de Pensilvania que estudia las bases neurológicas de la violencia, fue llevado a cabo con 792 asesinos e individuos con un comportamiento antisocial y con 704 personas de comportamiento normalizado.
Raine y sus colegas descubrieron que en los primeros la corteza prefrontal del cerebro era de menor tamaño en comparación con la corteza prefrontal de los individuos capaces de controlarse.
Un meta análisis, presentado en el mismo encuentro anual antes mencionado, de 47 estudios con imágenes cerebrales de adultos, confirmó el descubrimiento de Raine: las personas con un comportamiento antisocial, particularmente aquéllas con un historial de violencia, presentaban deterioros tanto estructurales como funcionales en dicha región cerebral.
En este grupo, la corteza prefrontal era más pequeña y menos activa.
Además, estos mismos individuos tendían a presentar daños en otras estructuras cerebrales vinculadas a la capacidad de hacer juicios morales, mayormente en la corteza prefrontal dorsal y ventral, en la amígdala y en el gyrus angular (relacionado con el lenguaje y la cognición).
Los científicos señalan que aún se desconoce cómo se producen estas anomalías cerebrales. La genética condiciona en gran medida la estructura cerebral, pero también pueden contribuir a su desarrollo los abusos que sufra un individuo durante la infancia y la adolescencia.
De hecho, investigaciones realizadas con animales y humanos han sugerido que las influencias del entorno tienen un fuerte impacto en el cerebro, tanto para bien como para mal, porque se ha demostrado que en individuos con predisposición genética a la violencia, el afecto y el cuidado maternos o de cualquier índole en la infancia reducen el riesgo a que se conviertan en adultos agresivos.
Guido Frank asegura que, por tanto, la biología y el comportamiento pueden cambiarse y que la imaginería del cerebro debe combinarse con la terapia y el control individualizado para conocer y modificar los progresos de cada individuo.
En el comunicado de la Society for Neuroscience, Craig Ferris declaró por otro lado que la comprensión de la confluencia de elementos, tanto ambientales como biológicos, que producen actos violentos, han sido considerados por educadores, profesionales de la salud y científicos durante décadas.
Además, afirmó que “las tecnologías de imágenes cerebrales y los modelos animales están ayudando a los neurocientíficos a identificar los cambios en la neurobiología cerebral asociados a los comportamientos agresivos. Esta información debería ayudarnos a desarrollar nuevas estrategias de intervención psicosocial y psicoterapéutica”.
La agresividad y las conductas violentas han sido objeto de numerosas investigaciones en el pasado.
Por lo general el estudio se aborda desde una perspectiva multidisciplinar que implica a psicólogos, etólogos y neurobiólogos, ya que se considera aceptado que cualquier conducta violenta es el resultado de diversos factores biológicos, psicológicos y socioculturales.
El factor biológico, que es el que ha enfatizado el encuentro anual de la Society for Neuroscience norteamericana, es el que más innovaciones ha aportado en los últimos años debido a los progresos en las tecnologías que permiten medir las reacciones cerebrales ante determinados estímulos, así como compararlas entre diferentes sujetos analizados con imágenes de resonancia magnética.
Aunque la ciencia ya había identificado las regiones cerebrales implicadas en la agresividad humana, así como las reacciones bioquímicas que se producen en nuestro cerebro ante situaciones de miedo, peligro o violencia, lo que aportan las nuevas investigaciones reflejadas en el encuentro de San Diego son evidencias más precisas y completas y la conclusión cada día más evidente de que las reacciones violentas están asociadas a anomalías cerebrales cuyo origen todavía no está bien explicado.

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“La Doncella de la Muerte”


Aileen Wuornos es una de las pocas mujeres que clasifican en la lista negra de las asesinas seriales.
Desde 1988 asesinó a tiros a más de siete de sus clientes mientras ejercía la prostitución.
online casinorent a car bulgariacomposite triple beatUn caso cuya culminación fue bastante sospechosa y hasta puso en tela de juicio la credibilidad del sistema judicial de los Estados Unidos.

Aileen Carol Wuornos nació en un pueblo de Rochester (Michigan), nació el 29 de febrero de 1956.

Era hija de padres adolescentes que se separaron meses antes de su nacimiento, Aileen quedó al igual que su hermano mayor Keith se quedó con su hermano, esta fue incapaz de cuidar a los niños y en marzo de 1960 los dejo con sus abuelos. Su abuela sufría un problema de alcoholismo y era una mujer muy violenta. Su abuelo abusaba de ella sexualmente.

En 1971, Aileen quedó embarazada de un hombre mucho mas mayor que ella , entregaron a su hijo recién nacido a un hogar de Detroit.

Aileen comenzó a viajar por todo el país y como era incapaz de mantenerse, empezó a trabajar en la calle como prostituta. Sus clientes la maltrataban frecuentemente: recibió abusos y golpizas de parte de ellos.

En 1974, usando el alias de “Sandra Ketsch”, fue encarcelada en Colorado por conducta impropia, conducir ebria y disparar una pistola calibre .22 desde un vehículo en movimiento.

Para 1976, de vuelta en Michigan, Aileen fue arrestada en Antrim County por golpear la cabeza de un barman con una bola de billar. Pocos días después, su hermano Keith murió de cáncer en la garganta y Aileen heredó los $10,000.00 dólares de su seguro de vida. Con el dinero, se compró un auto nuevo y viajó a Florida en busca de una vida mejor.


En 1981 Aileen cayó de nuevo en la cárcel, esta vez en Edgewater, Florida, por robar a mano armada una tienda. Salió de prisión trece meses más tarde, en junio de 1983.
En mayo de 1984 volvió a caer detenida, se debió al intento de cobrar cheques falsos en un banco de Key West.
Siguieron las detenciones por conducir sin licencia, robar un automóvil, resistirse al arresto, obstruir a la justicia y amenazar a un hombre con una pistola calibre 22 para robarle 200 dólares.

E 1986, en un bar de Daytona, Aileen Wuornos conoció a quien sería el amor de su vida: Tyria Jolenne Moore. Se enamoró de ella inmediatamente, creyendo que aliviaría su soledad y no la rechazaría como habían hecho los hombres, incluido su padre.

Por esa época la bautizaron como "La Mujer Araña", por su afición a vestirse con prendas de cuero negro y su odio a los hombres. Aileen recurrió a varios nombres falsos y junto a Tyria sumaron incidentes de todo tipo con la policía, desde conducir sin licencia hasta amenazas telefónicas a empleados de supermercado.

En 1989, un electricista de 51 años de nombre Richard Mallory, conocido por su afición al alcohol y a las mujeres, fue visto con vida por última vez. Al día siguiente su coche fue encontrado junto a su billetera, documentos personales, una botella vacía de vodka y varios condones. Fue hallado en los bosques cercanos a Daytona Bech con tres disparos en el pecho efectuados por una pistola calibre .22.

Esas pistas, sin embargo, no llevaron a la policía a descubrir al culpable. El caso se archivó y permaneció sin novedades hasta el 1 de junio de 1990, cuando un hombre desnudo fue hallado muerto cerca de Tampa, con seis disparos de una pistola calibre .22.

Cuando la policía lo identificó como David Spears, de 43 años de edad, ya había aparecido un tercer cuerpo desnudo de un hombre de 40 años asesinado con nueve tiros de un arma del mismo calibre.


La cuarta víctima se llamaba Peter Siems y era un hombre de 65 años, que fue visto por última vez cuando salió de su casa en Florida para ir a visitar a unos parientes en Arkansas. Su coche aparecería un mes más tarde, chocado y abandonado. Testigos contaron a la policía que a bordo del auto iban dos mujeres, una rubia y otra de pelo castaño oscuro, y entregaron información para realizar un retrato hablado. La mujer rubia iba herida, y una huella de su mano ensangrentada quedó grabada en el auto.

Un año después, otros seis cuerpos asesinados en forma similar fueron descubiertos. Todas las víctimas eran hombres de mediana edad que aparecieron muertos cerca de alguna ruta o camino. Todos habían sido robados y asesinados con una pistola calibre .22 y cerca siempre había preservativos.

La policía sospechó desde un comienzo que los crímenes habían sido perpetrados por una o dos mujeres. Aileen siempre llevaba a sus víctimas a un sitio despoblado, los amenazaba con un arma, los obligaba a hincarse frente a ella, los goleaba hasta que ellos terminaban llorando y suplicando por sus vidas, y después los asesinaba dándoles nueve tiros.

En noviembre de 1990 se obtuvieron los primeros retratos hablados de la posible pareja de asesinas

No pasó mucho tiempo antes que diversos testigos reconocieran en ellos a Tyria J. Moore, de 28 años de edad, y a Aileen Wuornos, de 34. Ambas vivían a la deriva en diversas localidades del estado de Florida y seguían siendo amantes.

Los hombres asesinados de forma similar en el estado de Florida ya eran nueve. Cada hombre había recibido nueve balazos y en el asiento trasero de los coches aparecía el envoltorio de un preservativo. Los medios de comunicación seguían a estas alturas el caso muy de cerca y presionaban a las autoridades policiales para que asumieran que se trataba de dos asesinas en serie.

Poco después de abandonar el coche en el condado de Marion, Tyria Moore dejó a Aileen para irse a vivir a Pennsylvania. El malhumor de Aileen aumentó, bebía más que nunca y rondaba sola por las autopistas. Sin embargo, aún no se había enterado de la última faena de su antigua amante ni sufrido su más amarga decepción.

En enero de 1991, la policía buscó a Tyria y la acusó de robo de un coche. Asustada por este contacto con las autoridades, decidió entregar a su ex amante. Se desmoronó y dio a conocer una historia terrible a la
policía. Declaró que Aileen Wuornos la había arrastrado al crimen, que había asesinado a varios hombres y los había despojado para comprarle a ella valiosos regalos con el botín. Mostró las alhajas que, afirmaba, Aileen había sustraído a sus víctimas y condujo a la policía al lugar que su ex amante usaba para guardar sus pertenencias, donde aparecieron más objetos propiedad de las personas asesinadas.

La policía encontró a Aileen Wuornos en el exterior del bar “El último recurso”. Se había metido a dormir en un coche aparcado y estaba absolutamente ebria. Creyó que la detenían por un delito cometido cinco años atrás con un arma de fuego. Se la llevaron para interrogarla.
Aileen se declaró autora de seis asesinatos, alegando que todos fueron cometidos en defensa propia, pues esos hombres intentaban violarla. Al día siguiente Tyria Moore era conducida a la casa de sus hermanas en Pennsylvania, y aceptó colaborar con la policía.

“La Mujer Araña” parecía satisfecha de explicar a la policía su modus operandi. Les explicó que no quería separarse de Ty. Se hacían pasar por autoestopistas, entonces ella convencía a la víctima para que mantuvieran relaciones sexuales, indicándole que condujera hacia un lugar solitario. Allí lo mataba, le despojaba del dinero y las joyas y salía huyendo con el coche.

Aileen Wuornos no llegó a explicar el significado de los nueve balazos o de la envoltura del anticonceptivo que entregaba a cada víctima. Mientras estaba detenida en espera del juicio, el oficial que la arrestó, el capitán Steve Binegar, dio su propia versión sobre tal
comportamiento: “Cuando acechaba a una víctima por aquellas carreteras solitarias, realmente buscaba a su padre. Cuando disparaba una bala tras otra sobre aquellos pobres hombres, estaba matando a su padre una y otra vez”.

Los amigos motoristas de su edad se quedaron atónitos al saber que “La Mujer Araña” era una asesina en serie. Uno de ellos, hablando en nombre de todos, dijo:

“Es espantoso, cualquiera de esos hombres pudo haber sido uno de nosotros y nunca nos habríamos imaginado quién era el culpable. Aunque yo creo que no habría ido a matar a un motorista. Nos consideraba sus camaradas o algo así. Es un alma perdida como casi todos nosotros”.
El 27 de enero de 1992, un jurado declaró a Aileen Wuornos culpable de homicidio en primer grado y recomendó la pena de muerte. El 30 de enero de 1992, fue sentenciada a morir ejecutada.

Sin embargo, en las postrimerías de su juicio Aileen declaró: "Me corre tanto odio por las venas que si me dejan viva, aunque sea cumpliendo cadena perpetua, mataré otra vez". Pidió al juez que "no malgastara el dinero de los contribuyentes".
Luego despidió a sus abogados y retiró todas las apelaciones de su condena.

Los tres psiquiatras enviados por el gobernador Jeb Bush en vísperas de la ejecución determinaron que era "competente para ser ejecutada", que Wuornos entendía el por qué y el resultado.
La pena se cumplió el miércoles 9 de octubre de 2002, a la 9:47 de la mañana. Fue ejecutada en la Prisión Estatal de Florida. Su ejecución se llevó a cabo por medio de inyección letal, un cocktail que contenía pentotal sódico, bromuro y cloruro de potasio.

Antes de recibir la inyección letal, Wournos dijo de forma inconexa: "Sólo quiero decir que estoy navegando con el rock y regresaré como en Día de Independencia con Jesús, 6 de junio, al igual que en la película, grandes naves nodrizas y todo. Regresaré..."
No llegó a terminar la frase.

El productor cinematográfico Nick Broomfield, quien realizó un documental sobre Wuornos en 1993 y que la entrevistó días antes de la ejecución se encontraba entre ellos y corroboró esos argumentos. "Mi conclusión, después de haber estado con ella el martes, es que se ha ejecutado a una persona que estaba completamente loca".
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5 Aniversario Victimas del 11M

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La cárcel de los agentes corruptos

Sevilla / Málaga - 02/11/2008 

221 funcionarios de prisiones, policías y guardias civiles cumplen condena - Apartados del resto de reclusos, siguen sus propios códigos de conducta 

"Allí estamos juntos los asesinos, los muy malos, los menos malos y los inocentes. La primera noche me pusieron con un tipo que había destripado a su mujer, hasta arriba de pastillas, y que había sido guardia civil sólo siete días".
Pocas veces una vida pega mayor giro que cuando un policía entra en prisión. Esposado y custodiado por compañeros, el agente Manuel (nombre falso) vivió tras su condena en 2005 una rutina carcelaria donde integraba el grupo conocido como los corruptos.

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La desaparición de los O’Hair

Todo comenzaba en Austin, Texas, en la década de los 80…Madalyn O’Hair era prácticamente una celebridad por ser dueña de American Atheists, una revista muy conocida en el país, con inclinaciones religiosas, sociales y hasta políticas.
Las cosas se pusieron feas cuando Madalyn decide contratar como empleado a David Roland Waters, un ex-convicto que había cumplido su condena. Pero realmente se pusieron más feas cuando Waters le roba 50.000 dolares de su oficina.



Tras falta de evidencia para encarcelarlo, la Sra. O’Hair decide utilizar todos los medios que tiene en su poder para no dejar el asunto olvidado: publicar un artículo difamándolo, en el cual lo presenta como un ladrón, contando acerca del robo de los 50.000 dolares. Pero eso no era todo…además escribió que en la cárcel había tenido relaciones homosexuales con otro convicto.
Esto enfureció a Waters, quién frente a sus amigos juró que se iba a vengar.


El 27 de Agosto de 1995, Madalyn O’Hair, Jon Garth (su hijo, de su primer matrimonio) y Robin Murray (la hija del segundo hijo de Madalyn -William Murray-) desaparecen misteriosamente de las oficinas del American Atheists, dejando una nota: que se ausentarían un tiempo y que irían a visitar San Antonio, Texas. El mes siguiente, Jon cambia 500.000 dolares en monedas de oro. Pero tras la incomunicación de la familia, un año después, William Murray los reporta como desaparecidos.
La teoría de la huída de los O’Hair con el dinero, sería cuestionada más adelante por un periodista, quién se comunicaría con David Waters preguntandole si él tenía algo que ver con la desaparición. Pero él respondió que no, a lo que el periodista no le creyó ni una sola palabra.
En ese mismo año, se descubre que el auto de Jon Garth había sido vendido, pero para ese entonces ya se habían reportado las desapariciones, por lo que a la policía le pareció sospechoso y decidió investigar. Tras interrogar al comprador del auto, le mostraron una fotografía de Jon preguntandole si esa era la persona que le había vendido el vehículo, a lo que el comprador dijo que no. La policía le mostró algunas fotografías más, y en una de ellas, el comprador reconoció a la persona que le había vendido el automóvil. Esa persona era David Fry, un colega de David Waters. Esta situación hizo que la ley mirara más de cerca el cambio de los 500.000 dolares en monedas de oro que según se tenia entendido había sido por Jon Garth. La policía inmediatamente siguió la hipótesis de un secuestro, en el cual no sólo estaría implicado Waters, sino que también Fry y quién sabe cuántos más.
La novia de Waters, hace una llamada a la policía, en la que cuenta algunas cosas importantes para el caso. Entre ellas, les dice que su novio había alquilado un depósito de almacenaje en las afueras de la ciudad. Inmediatamente la policía se dirige para registrar el lugar. Allí, encuentran un tanque de lejía (que es usado para remover sangre) y una muy pequeña gota de sangre escondida debajo de una tapa. Tras realizar un proceso de ADN mitocondrial, se dan cuenta que la gota de sangre era una mezcla de sangre de Madalyn O’Hair y Jon Garth.
En busca de más evidencias, la policía también decide registrar el departamento de Waters, en donde se encuentran varias cosas que pertenecían al American Atheists.

Un tiempo después, encuentran en un lecho de río un torso masculino flotando. Al cuerpo le faltaban las dos manos y la cabeza, por lo que se cree que el asesino no quería que el cadáver sea identificado.
Pero esto no fue suficiente para detener a la ciencia forense. El mismo periodista que había hecho el llamado a David Waters, (que se encontraba trabajando en el caso) tuvo una corazonada, y pidió que se compare el ADN del cadáver, con el hermano de David Fry. Asombrosamente, había 7 alelos en común, por lo que se confirmó que el cuerpo hallado pertenecía a David Fry, el cómplice de Waters. Una nueva incógnita azotaba a la policía…¿Por qué había sido asesinado Fry?
Con tanta evidencia en su contra, David Roland Waters es hallado culpable por el jurado y es condenado a 80 años de prisión. Junto con él, cae otro de sus cómplices, Gary Carr, quién admitió haber ayudado a asesinar a los O’Hair, a desmembrar sus cuerpos y a meterlos en 50 recipientes distintos para luego enterrarlos.
Pero a pesar de haber encarcelado al culpable, todavía quedaba una duda…¿Dónde estaban los cuerpos de los O’Hair? Después de 5 años, David Waters les indica donde estaban sepultados los cadáveres. La policía de inmediato realiza una excavación y encuentra 3 esqueletos, que habían sido desmembrados (los huesos estaban partidos). Los esqueletos son identificados, tras realizar muestras de ADN, por sus registros dentales, y además debido a un objeto metálico que se halló en la cadera de uno de ellos. La policía revisa los registros médicos de Madalyne, y observan que ella había recibido una operación en donde se le había agregado una ”cadera artificial”. El número de serie en la placa hallada en la excavación, y el de la operación de Madalyne coincidían.
Pero había algo más. En la excavación se encontró una cabeza y dos manos de más. Se realizo un montaje fotográfico del cráneo encontrado con una fotografía de David Fry, y se confirmó que eran sus partes.
El caso estaba resuelto…pero….¿Porque David Waters y Gary Carr habían asesinado a su cómplice? El hermano de Fry, dijo a las autoridades que su hermano era alcohólico y que nunca controlaba lo que decía, y que eso lo hacía un “bocón”. Asi que se cree que lo asesinaron por miedo a que cuente lo ocurrido.
William Murray luego del asesinato de su madre, su hija adoptiva y su medio hermano, dijo a las autoridades que “su madre era una mala persona, por haber robado gigantes montos de dinero, por haber engañado a niños sobre la herencia de sus padres, por nunca confiar en nadie y tratar mal a las personas a su alrededor. Evadía los impuestos y además robaba dinero de sus propias organizaciones. Era una mujer deshonesta”
Aún así…la cosas deben resolverse en una corte, y no en manos de otro ser humano buscando justicia propia. Después de todo…el que esté libre de pecados que arroje la primera piedra.
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4 Aniversario Victimas del 11M

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Se descarta secuestro de Madeleine

Se descarta secuestro de Madeleine y se cambia la causa a homicidio???
Eso es lo que la policía comenzó a creer luego de largas indagatorias y más focalización en el caso de la niña que se suponía desaparecida hasta unos días.
Los indicios que llevaron al departamento policial a crear otra hipótesis (aparentemente hace un mes) fueron, en primer lugar, el hallazgo de restos de sangre dentro del apartamento de la familia McCann, muestras que ya se han llevado a analizar y se esperan resultados en los días próximos. Y, en segundo lugar, las contradicciones varias en las versiones de padres, amigos y círculos más cercanos a la niña al momento de contar lo sucedido.
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Por otra parte, los padres de la niña decidieron esconderse de los periodistas, no quieren dar testimonios ni mostrarse. Según ‘Diario de Noticias’, las versiones contradictorias de padres, familiares y amigos sobre el suceso han contribuido a aumentar las dudas sobre la teoría de un secuestro.
La policía se anima a sostener que la misma noche en que se dio por desaparecida a la niñita fue la noche de su muerte. Las hipótesis son confusas, se cree que fue un accidente de hogar o negligencia producido en el departamento familiar que los McCann ocupaban en sus vacaciones en el sur de Portugal.
En Inglaterra, las autoridades optaron por mirar más de cerca  a varios amigos de los McCann y a un británico visto con los padres de Madeleine, antes de su “desaparición” y luego de ella con el único sospechoso en este caso, Robert Murat (cuyo abogado piensa fuertemente en entablar una demanda al estado portugués al cerrarse el caso y se compruebe su inocencia).
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Robert Kennedy; el fin del clan

Robert Kennedy; el fin del clan

Cuatro años y medio después de la tragedia más grande que vieron los Estados Unidos en el siglo XX, la muerte de su presidente John F. Kennedy, otro golpe les iba a ser asestado. La incógnita se abriría nuevamente dando lugar a un debate que todavía ha quedado sin un punto final.
Como dato interesante que aporta a la teoría de las conspiraciones, cuatro meses antes de que caiga el segundo de los hijos de Joseph Kennedy, Robert, había sido asesinado Martin Luther King Jr.
Robert Kennedy, el fiscal que se encargó de dirigir la campaña presidencial de su hermano, y catalogado luego de la muerte del mismo, como el más enérgico, ambicioso y religioso de todos los hermanos, luego de su paso por el senado, decidió postularse como candidato a la presidencia de la nación.
Cuando parecía que nada podía impedir que Robert asumiera el cargo más importante en la política de una nación, un palestino de 24 años demostraría lo contrario.


El 5 de junio de 1968 a las 12:16, en el hotel Ambassador de Los Angeles, Robert recibió un disparo en la cabeza, el cual atravesó el cerebelo y le destrozó el lóbulo occipital del lado derecho. Un segundo proyectil le atravesó el hombro y se alojó en su cuello. El tercer proyectil le rozo la frente, y finalmente el candidato cayó rendido al piso. La sangre estaba por todos lados. Los gritos invadieron la sala del hotel Ambassador, y todo se tornó confuso y oscuro. Su mujer Ethel le sostenía la cabeza apoyada en su falda, mientras el rostro de su marido solo expresaba un inmenso dolor. Robert Kennedy fue trasladado al hospital del Buen Samaritano, donde 26 horas después, luego de varias operaciones, murió.
Robert Kennedy yace en el suelo después de recibir los disparos


Sirhan Bishara Sirhan
El palestino de 24 años que realizó 8 disparos a quemarropa estuvo aguardando varias horas en el hotel Ambassador hasta poder cumplir con su objetivo. Pero ¿por qué? La fecha estaba perfectamente escogida.
El 5 de junio de 1968 era el primer aniversario de la Guerra de los Seis Días, en la cual las fuerzas de Israel aplastaron a las de la República Árabe Unida, Siria y Jordania. Robert Kennedy había dejado en claro el apoyo de los Estados Unidos hacia Israel en dicho enfrentamiento.

 Luego de disparar a quemarropa, Sirhan Sirhan fue apresado por la policía que arrivó al lugar a las 12:30, 14 minutos después del primer disparo. Luego de declararse culpable ante una corte de Los Angeles, fue condenado a morir en la cámara de gas, pero en el año 1970, en California se abolió la pena de muerte, por lo que Sirhan Sirhan fue condenado a cadena perpetua. A pesar de haber desmentido su culpabilidad un tiempo después, fue una huella digital lo que lo condenó. La evidencia dictaba lo que en realidad había ocurrido.
Sin embargo, Robert Kennedy tenía varios enemigos, y la posibilidad de que la misma conspiración que había terminado con las vidas de su hermano John F. Kennedy y de Martin Luther King, hayan actuado una vez más para finalizar con el clan de los Kennedy de una vez por todas, y con todos los ideales políticos que acarreaba el mismo.
Se podría decir que Sirhan Sirhan fue el encargado de terminar con la vida del candidato Robert Kennedy, pero…quién fue el planificador? Hubo una conspiración detrás del hecho? Se relacionan los crimenes de John F. Kennedy, Martin Luther King y Robert mismo? Quizás nunca lo sabremos, o quizás si, pero por el momento la verdad quedará oculta, como ha permanecido hasta ahora…
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John F. Kennedy y la muerte de una nación

El 22 de noviembre de 1963 en el estado de Dallas, Estados Unidos, la vida del presidente John F. Kennedy llegaría a su fin. Un mar de incógnitas inundó, y hoy en día sigue inundando al mundo entero, y la realidad es que quizás nunca se sepa a ciencia cierta quién fue el magnicida que decidió poner fin a un gobierno que para algunos era brillante y para otros no tanto.




Lee Harvey Oswald asesinó al presidente Kennedy a las 12:30 del mediodía disparando desde la ventana del “Texas School Book Depository”. Dos proyectiles impactaron en el cuerpo de John F.; uno en el cuello perforándole la tráquea y otro en la parte izquierda de la cabeza, atravesándola de lado a lado. El primer proyectil siguió su trayectoria, impactando luego en el cuerpo del gobernador Connaly, rompiéndole dos costillas, perforándole un pulmón, partiéndole la muñeca y luego finalizando su trayectoria alojándose en su muslo izquierdo.
El presidente al recibir el primer impacto se ahogó en un grito de dolor inmenso llevando su mano hacia su garganta, pero luego el segundo proyectil impactó antes de que pudiera hacer algo al respecto, y cayó vencido en las faldas de su mujer Jacqueline quien estupefacta no podía comprender lo que había sucedido.

Segundos después del último disparo, la limusina presidencial partió a toda velocidad hacia el Parkland Memorial Hospital. A pesar de haber recibido una traqueotomía, su cerebro estaba muy dañado. El presidente John F. Kennedy había muerto.
Pero un dato tremendamente revelador fue captado por la cámara de un marino, en donde claramente se observaba que la herida de la gargante había sido un orificio de ENTRADA y no de salida como se habia previsto en un momento, y la herida de la cabeza era un orificio de SALIDA y no de entrada. Esto fue el detonante que hizo que la investigación tomara un rumbo inesperado. La cámara y la película le fueron confiscadas al hombre, y el cuerpo de Kennedy fue retirado a punta de pistola del hospital por el Servicio Secreto, por razones que nunca saldrán a la luz pero que son realmente sospechosas.
 Lee Harvey Oswald, el incriminado
Oswald era un hombre solitario que trabajaba en el archivo Texas School Book Depository. Fue detenido en la calle poco después de que el presidente había sido herido gravemente, e inmediatamente después de haberle disparado a un policía que lo había detenido.
Lee Harvey había efectuado los disparos desde una ventana del Texas School Book Depository, pero las teorías de los investigadores, involucraban a más de una persona. Harvey no había actuado solo. Ante la falta de evidencia, debían recurrir al testimonio y prestar importancia a su declaración, pero un nuevo hecho daría un nuevo giro. Oswald fue asesinado antes de ser juzgado y declarar ante la comisión Warren.

Jack Ruby le disparó a Oswald y lo único que le dijo a la justicia fue “Es la más extravagante conspiración en la historia del mundo. Debía concretarse en una fecha futura…”. Ruby dijo que asesino a Oswald “para evitar el sufrimiento de un juicio a la señora Kennedy”. Pidió varias veces a la Comisión Warren ser trasladado a Washington porque “un hombre asustado no puede declarar libremente en Dallas”. Ruby murió tiempo después en la cárcel debido a un cáncer de hígado, aunque en su lecho de muerte le confesó a su mujer que había sido inyectado con células cancerígenas.
Estaba claro: Oswald no había actuado sólo, por los siguientes motivos:
  • Era prácticamente imposible obtener una buena vista desde el sexto piso del Texas School Book Depository.
  • Algunos testigos afirmaron que vieron a más de un hombre en la ventana de la habitación desde donde se produjeron los diparos.
  • Ambos disparos tenían ángulos diferentes, lo que concluía que había sido imposible que ambos provengan desde el mismo sitio.
  • El intervalo entre los disparos había sido muy corto como para provenir desde el mismo arma.
Todo esto, y la ferviente enemistad de John Fitzerald con el jefe del FBI, J. Edgar Hoover, hacen creer que organismos de inteligencia de los Estados Unidos, tales como el FBI y la CIA hayan estado involucrados también en su crimen. A esto debe sumarse la constante desaparición de evidencia de los Archivos Nacionales, y la misteriosa muerte de 21 testigos que debían declarar ante la comisión Warren, lo que hace que el dedo apunte en otra dirección.
 El féretro de John F. fue trasladado en el avión presidencial. Allí se encontraban el ahora presidente Lyndon Johnson con su mujer, Robert Kennedy, Jacqueline Kennedy y demás funcionarios del gobierno de los Estados Unidos.
Alli fue cuando Lyndon Johnson juró lealtad a la nación. A su izquierda, el rostro entristecido de Jacqueline y su traje rosa manchado con la sangre de su difunto marido. Esta fotografía ha recorrido el mundo entero y se ha convertido en una de las imagenes más famosas de la nación.
¿Realmente habrá sido Lee Harvey el encargado de asesinar al amado presidente John F. Kennedy? O es posible que organismos como el FBI y la CIA hayan estado también involucrados y hayan contratado a Oswald como chivo expiatorio? La verdadera realidad, es que nunca lo sabremos con certeza…
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María de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, alias Yiya

El caso de la envenenadora Yiya Murano dejó sin aliento a más de uno. Si alguien alguna vez dudo de la frialdad de la mujer ante la necesidad de dinero, indudablemente fue Yiya quien logró enterrar cada una de esas dudas y hacer notar que el sexo femenino es capáz de cualquier cosa para lograr su objetivo
La serie Mujeres Asesinas de la productora Pol-Ka, representa el éxito televisivo del momento en Argentina. El programa hace ficción con los casos más espeluznantes de los últimos años en dicho país, y en cuyas protagonistas reales encontramos solamente Mujeres. El caso de María de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, abrió la nueva temporada de la serie y el papel de Yiya fue interpretado por la actriz Nacha Guevara.
Marisa Grinstein, periodista egresada de la Universidad Nacional de la Plata, no dudó un segundo la idea de publicar los terribles asesinatos en papel. Sus dos libros, titulados “Mujeres Asesinas” y “Mujeres asesinas 2” (al igual que la serie) nos hacen erizar cada centímetro de piel a medida que los vamos repasando con la vista y nos despiertan ciertos interrogantes, esos que solamente aquellas que han cometido el ilícito podrán contestar.


Quienes tuvieron el agrado (?) de conocer a María de las Mercedes, afirman que por alguna extraña razón ella lograba que todos creyeran cada palabra que emitía de su boca. Yiya era la mejor embaucadora de todas, ya que toda la evidencia que presentaba al momento de inventar relatos, era su poder de convencimiento.
Si bien se mostraba como una persona pudiente y culta, la realidad de Yiya era totalmente opuesta a esa. Era una mujer que carecía de una educación fuerte y sus problemas económicos iban en aumento, ya que derrochaba el dinero que no tenía para comprar prendas importadas de las mejores y más reconocidad marcas y joyas. El ruido que representaba la presencia de Yiya en un lugar, era sin lugar a dudas el sonido producido por el agite de todas sus pulseras.
Compartía su deprimente vivienda de dos ambientes llena de muebles viejos y paredes húmedas con su marido, un abogado civilista.
Sus amigas, a manera de chiste, solían criticar a Yiya en su ausencia a razón de sus excesivos gastos. Pero Yiya, con su poder de convencimiento, logró engañar a cada una de ellas haciéndoles creer que era una genia para invertir dinero y que tenía la fórmula secreta para incrementar los inereses de manera sobrenatural, más de lo que puede dar un simple banco. Así consiguió que tres de sus amigas mas íntimas pusieran todo su dinero en sus manos. Ahora Yiya era la inversora de sus allegadas (que habían quitado todos sus ahorros del banco para confiárselo a cambio de pagarés).
Yiya solía salir asiduamente con su prima, Carmen Zulema del Giorgio de Venturini, quien tiempo atrás había enviudado. El marido de Carmen era un importante empresario de YPF que había dejado, tras su muerte, una importante suma de dinero para que a su viuda y a su hija (quien vivía con ella) no les faltara nada.
La viuda y Murano, solían intercambiar regalos: Carmen le regalaba plantas a Yiya, quien a cambio le ofrecía unas suculentas masitas de crema que ella misma preparaba. Solían frecuentar juntas diferentes lugares, hasta que un enero de 1979 Yiya convenció a su prima para que le confíe la suma de veinte millones de pesos (de aquella época) que le daría a “su amigo abogado de Mar del Plata” para que se los multiplique de manera rápida y ventajosa. Según el pagaré que Murano firmó, el 27 de marzo del mismo año, le devolvería cada centavo incluídos los intereses.
El 24 de marzo, Carmen Zulema del Giorgio de Venturini, comenzó a sentir un imparable malestar que la hizo salir de su departamento rápido para pedir ayuda. El dolor pudo más y la hizo caerse y rodar por las escaleras del edificio golpeándose cada una de las partes de su cuerpo. José Gonzales, el encargado del edificio, no dudo en llamar a una ambulancia. Mientas todos los vecinos alterados salieron a ver que ocurría, Yiya de la manera más natural le pidió a José una copia de las llaves del departamento de su prima, justificando su intromisión en un “Necesito su libretita para avisar a los parientes”.
Días después mientras el portero declaraba, afirmó delante de los policias que la Sra. Murano había ingresado al departamento y que al salir llevaba consigo un frasquito y unos papeles, y que mientras buscaba se lamentaba en voz alta “Dios mio, es la tercera amiga que se me muere en poco tiempo”.
El certificado de defunción de Carmen indicaba un paro cardíaco no traumático. Pero la hija de Venturini se presentó días después en la comisaría para denunciar que su departamento, el día del fallecimiento, había sido revuelto, asegurando que faltaba un pagaré que le acreditaría un dinero el día 27 de marzo. La denuncia logró que la carátula del caso fuera cambiada de muerte natural a muerte dudosa. Tras pedir la exhumación del cadaver, se detectaron restos de cianuro alcalino en las papilas del estómago de Carmen. La primera sospechosa fue Yiya Murano y los policias comenzaron a investigarla.
Descubrieron que en el departamento 20, contiguo al de Yiya, vivía su amiga Nilda Gamba, quien había muerto de manera imprevista el 11 de febrero de ese mismo año.
El 10 de febrero, Nilda, había ido a cenar a la casa de los Murano, donde se quedó hasta la una de la mañana. Nunca más fue vista con vida. El portero notó algo raro en la vida monótona de la víctima: Todas las mañanas, ni bien el diariero dejaba el periódico en su puerta, Nilda abría la puerta para recogerlo. Ese día se hizo tarde y nunca salío de su apartamento. El portero también recordó haber oído a Gamba llegar muy tarde a su casa. Un poco paranóico llamo a un vecino, Jesús García, y entre ambos intentaron abrir la puerta sin suerte. Más tarde, cuando la policía logró entrar al departamento de Nilda, la encontró tirada boca abajo apretándo su estómago con la mano izquierda. El certificado de defunción describía un paro cardíaco. Al exhumar el cadaver también, al igual que Carmen, se encontraron restos de cianuro alcalino y Murano le debía dinero.
“Me parece que la Murano las envenena con sus masitas dulces. Ambas fallecidas tenían esas masitas en la heladera” sostuvo uno de los investigadores del caso.
Leila Formisano de Ayala, amiga íntima de Yiya, compartío un viaje con la misma a Mar del Plata. El día 19 de febrero de 1979 Murano pasó a buscar a Leila por su departamento de la costa, mientras salían se cruzaron con Carlos Alberto Zamora, el portero de dicho edificio.
Una hora después, Yiya regresó sola al edificio buscando “desesperadamente” a su amiga. Ante la ausencia del portero, le pregunto a la esposa del mismo, Matilde Elena Fuentes, si había visto por ahí a su amiga Leila. “Pero si salió con usted”, le dijo la mujer. “Claro, ya sé, pero ella tuvo que volver porque no se sentía nada bien”. Ante la propuesta de la mujer de Carlos Alberto Zamora de ir a tocar el timbre a Leila, Murano se negó “No, no la quiero molestar. Mejor que se quede descansando”. Yiya volvió esa noche a buscar a su amiga para informarle que había comprado las entradas para el cine de ambas, pero no tuvo suerte.
Pasados 3 días de absoluto desconocimiento del paradero de Leila, los porteros llamaron a un vecino e intentaron abrir la puerta. Como había un pasador cerrado por dentro no tuvieron suerte. Horas más tarde, la policia ingresó por el balcón contiguo al departamento de Leila Formisano de Ayala, quien también había entregado a Yiya dinero para invertir, estaba muerta frente al televisor hacía tres días, y también tenía masitas de crema en la heladera. En su estómago también había restos de cianuro alcalino.
El 27 de abril de 1979, María de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, fue detenida en su domicilio. No se negó ni puso resistencia. Su causa la estudiaba el juez de primera instancia Diego Peres. La carátula: Homicidio en grado de reiteración.
En los interrogatorios, Yiya jamás admitió haber matado a sus amigas y su justificativo fue “Pero por favor, si yo no se cocinar, ¿Cómo les voy a preparar masitas envenenadas? Reconoció haberles pedido dinero, pero a manera de favor.
Murano fue alojada en la cárcel de Ezeiza. Tenía una excelente con todas las presidiarias que llegaron a adorarla y sostenían que era una buena mujer. En cambio el fiscal Mario de la Vega Pizarro tenía otra idea y pedía prisión perpetua para Yiya.
El 6 de Mayo de 1980 una guardiacárcel encontró tirada a Yiya en su celda con un dolor insoportable. La trasladaron al hospital Pirovano donde la operaron por un derrame cerebral. Antes de operarse pidió lapiz y papel para contar su historia. Jamás admitió ser culpable. La operación resultó exitosa.

El 15 de junio de 1982 Murano, luego de 3 años y 45 días detenida, sale en libertad, a pedido de su abogado defensor.En 1993 se le conmutó la pena por 25 años de prisión por homicidio calificado por envenenamiento y estafas. Fue puesta nuevamente en libertad el 20 de noviembre de 1995, luego de 16 años de encierro. Hasta el 3 de febrero del 2003 disfrutó de su libertad condicional.
Martín Murano, hijo de Yiya, desmiente a su madre que sostiene incansablemente su inocencia. “Ella me dijo que era culpable, que había matado, lo cual conté en mi libro sobre ella. Pero no la ví desde que salió, ni pienso verla. No me interesa”
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