Robert Hansen: El Cazador de Prostitutas

Cazaba a sus víctimas como si fueran animales.
    Robert Hansen - El Cazador de Prostitutas

Robert Christian Hansen nació el 15 de Febrero de 1939 en Estherville, Iowa. Hijo de un cocinero de origen Danés, paso una infancia muy difícil al lado de su padre que lo obligaba a trabajar largas horas en el negocio de la familia. Al llegar a la adolescencia el severo acné que padeció se sumó al marcado tartamudeo que tenía. Era el perfecto objeto de las burlas y los abusadores de siempre en la escuela. Quienes se acuerdan de él, lo veían como un sujeto solitario que jamás socializaba con nadie. A pesar de haber nacido zurdo, sus padres lo obligaron siempre a usar la mano derecha, imposición que incrementaba la presión y el estrés en que vivía.

A pesar de todo lo anterior, en 1960 se casó con una muchacha pero su matrimonio no duró mucho. El 7 de Diciembre del mismo año con el objetivo de vengarse por rencillas contra los pobladores de Pocahontas, fueran estas reales o imaginarios, Hansen obligó a un empleado del negocio de la familia a que lo ayudara a incendiar un garaje del autobús de la escuela. Para su desgracia este joven de 16 años tuvo la entereza suficiente de delatarlo. Fue sentenciado a una pena de 3 años en prisión, a los 6 meses su esposa tramitó el divorcio y para su fortuna le fue otorgada la libertad condicional cumplidos 20 meses.

Nuevamente, a pesar de todo lo anterior, no pasaron muchos meses para que Robert Hansen se casara otra vez. De acuerdo a los estudios psicológicos que le fueron practicados, Hansen era de personalidad infantil y obsesiva. Y después de lo del incendio ahora había adquirido la afición por robar. Carecía de necesidades, así que lo hacía por la emoción momentánea del hurto. A pesar de que fue descubierto en sus pillerías, nadie hizo olas y no se levantaron cargos.

En 1967 los Hansen decidieron comenzar una nueva vida y se movieron a Alaska, a la ciudad de Anchorage. Ahí de nuevo continuaron los problemas de Robert, esta vez fue acusado de robar una sierra eléctrica. Fue sentenciado a 5 años de prisión y nuevamente fue estudiado por doctores, quienes diagnosticaron que Hansen padecía de trastorno bipolar, y que requería terapia a base de litio para controlar sus violentos cambios de humor. A pesar de que era ya considerado un peligro para la sociedad jamás se hizo nada por obligarlo judicialmente a seguir el tratamiento.

Una vez fuera de la cárcel, prosiguió su vida matrimonial. Ya era padre de dos hijos cuando ideó una curiosa manera de hacerse con más dinero. Simuló el robo de una serie de objetos de valor de su casa, los cuales escondió en un área apartada y secreta de la misma. El seguro le reembolsó $13,000 dólares con los cuales instaló un negocio de comida. Entre los objetos reportados como robados se encontraban varios trofeos de cacería. Actividad en la que Hansen era una celebridad de la localidad. Poseía un numeroso arsenal de rifles y era muy comentada la hazaña en la cual con un arco y flecha dio caza a una cabra salvaje, habitante usual de los parajes boscosos de Alaska. La cacería le daba un alto status dentro de la sociedad que antaño cuando adolescente careció completamente. De hecho la gente consideraba a Robert Hansen como uno de los pilares de su comunidad. Era apreciado y respetado.

La gente ignoraba o negaba admitir que este singular hombre bajito y fervoroso padre de familia era en realidad un peligroso sociópata. Criminal consumado que había robado, incendiado y defraudado una aseguradora. Peor aún, era un asesino de bailarinas y prostitutas, pero ese delito permanecería oculto por algún tiempo.
   

Robert Hansen con 16 años.

Como consecuencia del boom petrolero de Anchorage, muchachas jóvenes y guapas pronto fueron seducidas con la posibilidad de hacer grandes ganancias bailando y prostituyendose en el área. El vehículo de estas actividades de alto riesgo fueron la aparición y funcionamiento de numerosos clubes tales como el Wild Cherry Bar, Arctic Fox y el Booby Trap entre otros, que actualmente han desaparecido. Dichos lugares conseguían ganancias mensuales por encima de los $50,000 dólares. Alrededor de estos lugares aparecieron puestos de revistas con toda la pornografía imaginable en aquella época. Esos y otros negocios de dudosa procedencia. Los robos, fraudes y riñas proliferaron notablemente y fue en este sórdido ambiente donde Robert Hansen acechaba a sus víctimas.

Robert Hansen con uno de sus trofeos de caza, una cabra montesa.
   

Las nefastas actividades de Robert Hansen aparecieron a la luz poco a poco. El primer incidente ocurrió el 12 de Septiembre de 1982 cuando un par de oficiales cazaban en el valle del río Knik, lugar apartado y fuente inagotable de esparcimiento para cazadores profesionales. Ya fueran venados, ciervos, osos y cabras salvajes, de todo había sin embargo para John Daily y Audi Holloway no había sido un día de suerte así que antes que les cayera la noche encima decidieron regresar y tomaron un inusual atajo por la rivera del río. De pronto, de un banco de arena vieron una bota semienterrada en el suelo. Picados por la curiosidad se acercaron para descubrir una extremidad en descomposición. Les tomó unos instantes darse cuenta de la situación y se apartaron rápidamente para no alterar la escena de un probable crimen. Tomaron nota del sitio del hallazgo y pronto detectives y forenses analizaban minuciosamente el sitio.

El sargento Rollie Port, experimentado veterano analizó meticulosamente la escena del crimen hasta que descubrió un cartucho percutido calibre .223 de uso común en rifles de alto poder como el M16, la AR15 y el Mini-14, armas que en muchas naciones son de uso exclusivo de las fuerzas del estado.

El cadáver fue analizado en Anchorage y se determinó que había muerto por las heridas de 3 disparos del calibre ya citado. Después de algún tiempo se determinó que en vida la mujer se llama Sherry Morrow de 24 años, bailarina exótica y que había fallecido hacía 6 meses. El 17 de Noviembre de 1981 fue vista por última vez por amigos del Wild Cherry Bar a quienes comentó que un hombre le había ofrecido $300 dólares por posar para algunas fotos.

Este inusual crimen hizo sospechar a la policía de Anchorage que tenían algo gordo entre manos. Hacia algún tiempo que se habían presentado reportes de personas extraviadas. La mayoría correspondían a prostitutas, sin embargo no se había prestado mucha atención dado que ellas tienden a ser solitarias y se mueven de un lugar a otro con frecuencia. Años después regresan al mismo lugar como si nada. Esta preocupación fue mantenida en secreto con el propósito de no alertar a los probables asesinos. Y así en entrevista con los periódicos locales negaron que el cadáver de Sherry Morrow estuviera ligado con la desaparición de otras 3 chicas.

El sargento Lyle Haugsven fue el encargado de investigar los nexos entre las mujeres desaparecidas, el cadáver hallado y un par de casos sin resolver. El primero se trataba de un cadáver de mujer que se denominó Eklutna Annie por el sitio donde fue hallado. En 1980 unos obreros, hallaron los restos de una mujer en una tumba al ras del suelo cerca de la avenida Eklutna. Jamás pudo ser identificado el cadáver dado su avanzado estado de descomposición y a que los animales salvajes habían eliminado gran parte del mismo.
   

Parte del arsenal de armas incautadas a Hansen en su casa.

Posteriormente ese mismo año apareció muy cerca de Eklutna otro cuerpo semienterrado en un pozo de arena. Igualmente estaba en avanzado estado de descomposición, pero se pudo identificar como Joanne Messina bailarina topless del lugar. Desafortunadamente Haugsven no pudo contar con pistas ni evidencia suficiente para prosperar en la captura del culpable.

Pasaron los meses hasta que la noche del 13 de Junio de 1983 un camionero que circulaba por el pueblo vio en el camino a una muchacha que frenéticamente le hacía señas para que parara. La mujer traía unas esposas colgando de una mano y la ropa hecha trizas. El hombre la llevo a un hotel que ella le indicó e inmediatamente después pasó a la estación de policía a reportar lo sucedido. Mientras tanto en la recepción del hotel se le permitió hacer una llamada telefónica a la muchacha.


Hansen finalmente fue detenido e implicado en cuatro asesinatos aunque fueron mucho mas.
   

Cuando el oficial Gregg Baker llegó al Big Timber Motel, la chica aún traía las esposas, tras liberarla ella comenzó a relatar una historia casi imposible de creer. Había sido abordada en la calle por un sujeto pelirrojo quien le ofreció $200 dólares para tener sexo oral. Una vez que comenzaron a hacerlo, el sujeto aprisionó su muñeca con las esposas a la vez que sacó una pistola. Le dijo que si cooperaba no le haría ningún daño y luego la llevó a su casa en el barrio de Muldoon. Ahí el sujeto la había violado y en un momento dado le introdujo el mango de un martillo por la vagina. Al término de todas esas crueldades le dijo que volarían a su cabaña en los bosques. Y así lo hicieron, llegaron hasta un aeroplano y mientras el sujeto metía algunas provisiones dentro del vehículo, aprovechó para salir corriendo. La prostituta sabía que su vida corría grave peligro al lado de ese hombre. Al principio la persiguió pero desistió al ver que ella hacía señas a un camionero en el camino.

Entonces la policía la llevó al aeropuerto del lugar, donde supuestamente se hallaba la avioneta de su atacante. Y ahí estaba el Piper Super Club azul y blanco. Después de revisar con la torre de control, se supo que pertenecía a Robert Hansen, quien vivía en la calle Old Harbor.

Dejaron a la chica en el hospital y con un pequeño grupo de oficiales, Baker visitó la residencia de los Hansen. Confrontado con los cargos que la prostituta señalaba, Robert Hansen se mostró muy molesto. Dijo a la policía que no conocía a la muchacha, que todo el día lo había pasado con unos amigos. Su esposa y dos hijos estaban de viaje por Europa. Además les dijo a los policías que "No se podía violar a una prostituta ¿o si?..." La coartada de Hansen fue verificada y no se levantaron cargos en su contra.

Las cosas se tranquilizaron hasta que apareció el cadáver de otra muchacha enterrado a ras de tierra. El 2 de Septiembre de 1983 fue hallada en las riveras del río Knik quien fuera identificada como Paula Golding muchacha de 17 años dedicada a la prostitución y al baile exótico. Había sido vista por última vez hacía 5 meses. La autopsia reveló que fue muerta por disparos de arma calibre .223 Entonces el departamento de policía solicitó la intervención de la unidad de soporte del FBI. Sabían que tenían entre manos a un asesino serial y decidieron acudir a los expertos.

Fue así que el legendario profiler del FBI, el agente especial John E. Douglas se trasladó a Alaska para analizar la evidencia que le ofrecía la policía y para discutir acerca del sospechoso número uno, es decir para hablar de Robert Hansen.

Douglas estableció que el asesino elegía prostitutas y bailarinas topless porque son muy proclives a moverse de ciudad en ciudad y la súbita desaparición de alguna no levantaría mayor preocupación. Al presentársele la información respecto a Hansen, les hizo notar a los oficiales la baja estatura del sospechoso así como el hecho de que tuviera muchas cicatrices producto del acné y el evidente tartamudeo lo hacían pensar que de joven había sido objeto de burlas de sus semejantes y que con toda probabilidad había sido rechazado varias veces por las mujeres a quienes deseaba acercarse. De ese modo era seguro que tenía una autoestima muy baja y vivir en un lugar apartado era para aplacar un poco de su malestar personal. Luego, atacar prostitutas era la manera de cobrar venganza por las humillaciones vividas durante la adolescencia. Algunos oficiales conocían a Hansen y sus grandes habilidades como cazador a lo que Douglas comentó que tal vez ya se había cansado de los borregos salvajes, los venados y osos y había cambiado su interés en otro tipo de presas más interesantes.
   

Avioneta de Hansen por la que pudo ser encontrado tras una denuncia al escapar con vida una de sus víctimas.

Otro aspecto fundamental era que Hansen podría ser del tipo de asesino que recolecta souvenirs de sus víctimas, por eso era necesario buscar minuciosamente en sus propiedades objetos pertenecientes a las víctimas. La manera de facilitar la investigación era quebrar su coartada para lo cual la policía debía apoyarse en sus amigos a quienes había de forzar a hablar so pena de ser acusados de cargos por obstaculizar la justicia. Con eso podrían descartarlo o incriminarlo pero se necesitaba actuar con firmeza.

Y en efecto, los amigos que supuestamente habían pasado el día junto a Hansen cuando la joven prostituta fue secuestrada terminaron por admitir que no vieron al sospechoso ese día. Además soltaron la sopa respecto al fraude contra la aseguradora y otros detalles gracias a los cuales la policía pidió 8 órdenes de cateo al juez. El 27 de Octubre de 1983 como usualmente hace la policía, un grupo fue al trabajo de Hansen y le pidió que los acompañara a la estación para hacerle unas preguntas. Mientras tanto otros dos grupos iban a su casa y a la avioneta para cumplir las órdenes de cateo.

VICTIMAS




Joanne Messina.


Angela Feddern


Lisa Futrell


Paula Golding



Malai Larsen.


Sherry Morrow


Tamara Pederson



Eklutna Annie


Sue Luna


El grupo que investigaba la casa halló numerosas armas en la casa de los Hansen, pero ninguna que pudiera relacionarse con los crímenes. Estaban a punto de terminar y marcharse cuando un oficial descubrió un escondite en el ático de la casa. Ahí encontraron diversos rifles de alto poder, así como pistolas, un mapa de navegación marcado en varios sitios, identificaciones de las víctimas, recortes de periódico y algunas piezas de joyería. Al último estaba el rifle Mini-14 calibre .223 con que teóricamente Hansen había cazado a sus víctimas una vez que las soltaba en el bosque.

En la estación de policía Hansen negó cualquier relación con los homicidios, pero abrumado por los alegatos de la policía se dio por vencido y pidió un abogado. Entonces fue arrestado bajo los cargos de fraude, asalto agravado, secuestro, portación ilegal de armas y robo. El 3 de Noviembre de 1983 el jurado de Anchorage acusó formalmente a Hansen de conducta y portación indebida de armas, robo en segundo grado, fraude a una aseguradora y secuestro, guardándose el cargo de homicidio hasta no recibir las pruebas de balística. Hansen se declaró no culpable de los cargos y la fianza fue fijada en medio millón de dólares. Como se puede ver, el estado no iba a permitirle quedar en libertad ante la montaña de evidencia que se había acumulado. El resultado de las pruebas llego procedente de los laboratorios del FBI en Washington el 20 de Noviembre de 1983. Quedaba demostrado que los casquillos hallados habían sido disparados con el rifle Mini-14 incautado en la casa de Hansen.

Finalmente Robert Hansen se dio cuenta que ante la enorme cantidad de evidencia en su contra, difícilmente ganaría su caso frente a la corte. El 22 de Febrero de 1984 se arregló un encuentro entre el abogado defensor Fred Dewey y el fiscal general de Anchorage, Victor Krumm para establecer un acuerdo. Este consistió en que Hansen daría una confesión detallada y completa de sus crímenes a cambio de ser cargado únicamente con los 4 homicidios que se conocían hasta el momento. Además purgaría su sentencia de cadena perpetua en un recinto federal, en vez de una prisión de máxima seguridad. Hansen se vio obligado a aceptar este trato, pues era lo mejor que podía obtener.

Entonces explicó su modus operandi que consistía en contratar por una suma de dinero a las prostitutas. Una vez estando ellas a modo las sometía amenazándolas con un arma de fuego. Tratando de verse lo mas seguro y desafiante posible les decía "Muy bien, eres una profesional, lo que hacemos no te excita en nada, sabes bien que existen riesgos en lo que haces. Que esto te sirva de experiencia, para que la próxima vez elijas bien a quien te ofreces. Si haces todo cuanto te ordeno, no saldrás lastimada..." Hansen hacía lo anterior para ver como la víctima se congelaba del miedo. Disfrutaba verlas sentirse indefensas y sometidas a su voluntad. Una vez que tenía a una mujer bajo su poder, normalmente la llevaba en la avioneta a su remota cabaña de los bosques. Ahí después de violarlas sin misericordia llegaba al extremo de desnudarlas y aún de taparles los ojos antes de soltarlas. Esperaba un poco a que la chica corriera y después con su navaja y con el rifle las cazaba igual que lo hacía contra un venado u oso.

Al término de su declaración, la policía le mostró un mapa de la región a Hansen y le pidió que señalara los sitios donde había cometido sus fechorías. Este señalo numerosos lugares. Al día siguiente se hizo una expedición en un helicóptero militar y Hansen los condujo a 12 sitios diferentes, ahí fueron marcados árboles para regresar posteriormente a revisar. Durante 1984 fueron recuperados únicamente 7 cuerpos.

El 18 de Febrero de 1984 Robert Hansen se declaró culpable de los cuatro homicidios acordados y recibió sentencia de 461 años de cárcel sin derecho a libertad condicional. Inicialmente fue enviado a una penitenciaria en Pennsylvania, pero en 1988 regresó a Alaska a ser uno de los presos fundadores del centro correccional Spring Creek. Poco después de encarcelado su esposa pidió el divorcio. Es mas, hasta su nombre fue borrado del ranking de caza de Pope & Young. Aún se desconoce la identidad de Eklutna Annie aunque la policía no se da por vencida en hallar datos que ayuden a esclarecer el misterio.



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Juan Vallejo Corona: Machete Murderer


Juan Vallejo Corona - Machete Murderer

Juan Vallejo Corona conocido como el 'Machete Murderer' nace en el año de 1934 en México y desde joven migró a California, a la ciudad de Yuba City donde se establece. Se casó y formó una familia de cuatro hijas, y tiempo después se convirtió en contratista de mano de obra. Su labor era altamente apreciada entre los granjeros del lugar a quienes proporcionaba mano de obra barata, generalmente mexicanos emigrantes que como él, perseguían un mejor nivel de vida en Estados Unidos.

Pero el 19 de Mayo de 1971 un granjero japonés de la zona, sale a pasear por sus huertos de durazno y nota que alguien ha excavado entre dos árboles un hoyo de dimensiones semejantes a los de una tumba. A pesar de que alrededor había cuadrillas de trabajadores contratadas por Juan Corona pizcando durazno quedó intrigado por el hallazgo al grado de regresar a ver el agujero por la noche. Cual sería su sorpresa al encontrar el hoyo relleno de tierra. Decide llamar a la policía que en un principio no sospecha nada extraño a excepción del hecho de que alguien pudo haber ido a enterrar basura en una propiedad ajena. Para sorpresa de todos al excavar los oficiales se encontraron con el cadáver de un hombre blanco y delgado. En vida aquel sujeto se llamaba Kenneth Whiteacre y había sido apuñalado en el pecho, fuertemente golpeado en la cabeza y con varias laceraciones profundas detrás del cráneo hasta provocarle la muerte.

En sus ropas se pudo hallar un pasquín de pornografía gay lo que hizo suponer que se trataba de un homosexual. A pesar de la horrible naturaleza del descubrimiento, para la policía no había razón de alarmarse. Total, el movimiento gay en boga en San Francisco había agitado e irritado a mucha gente que bien pudo haber liquidado al hombre como una forma de represalia.

El escritor y reportero del crimen Kidder especuló que aquel homicidio pudo haber sido cometido por un par de hombres, que habían salido a la caza de un encuentro sexual y hallaron un voluntario que por algún dinero accediera a sus peticiones. Pero luego lo mataron cuando se negaron a pagarle el billete prometido. Los peritos tomaron algunas impresiones de las huellas de una camioneta que estuvo en el sitio pero no se le dio la importancia debida al asunto y el cuerpo no fue estudiado con la minuciosidad requerida. Debía descartarse algún tipo de asalto sexual, aunque eso si, se determinó que las heridas de la cabeza habían sido practicadas cuando el hombre ya había fallecido. Después del rapidísimo examen forense el cadáver fue entregado a los funerarios. Los detectives concluyeron que pudo haber sido el resultado de una pelea, un mero suceso al azar.

Sin embargo unos cuantos días después se halló otro cuerpo en las huertas de durazno de la zona. El 24 de Mayo, mientras operaban un tractor en un rancho vecino los trabajadores tuvieron que parar al encontrar partes de la tierra colapsadas. De nuevo fue llamada la policía y encontraron el cuerpo de Charles Fleming otro vagabundo del lugar. Esta vez las autoridades actuaron con mayor cautela y la búsqueda de mas cuerpo se intensificó sin encontrar nada, hasta que un oficial descubrió un pequeño camino entre la vegetación que los condujo a una enorme tumba colectiva.

A lo largo de la rivera encontraron la tierra sospechosamente revuelta. Cuando comenzaron a remover el suelo con las palas encontraron las piezas claves del caso. Unas notas del mercado de la ciudad a nombre de un tal Juan V. Corona, despachadas hacia pocos días. Al excavar encontraron otro cadáver, un hombre con las mismas heridas de muerte, golpes en la cabeza y laceraciones producidas por lo que parecía ser un machete. El sujeto enterrado era un granjero indigente. Siguieron apareciendo cuerpos uno tras otro en diferentes grados de descomposición de tal modo que se pudo establecer hasta la cronología de las muertes.    

Recuperación del cadáver encontrado en los huertos de durazno..

Algunos de ellos difícilmente podían mantenerse completos. Tuvieron que ser colocados dentro de bolsas de plástico para su posterior identificación. Indudablemente era esta fosa colectiva el producto de un solo criminal puesto que todos los cuerpos presentaban signos de un mismo ritual de muerte. Una especie de firma, según lo llaman los especialistas. De vez en cuando ocurren actos violentos en una comunidad, pero los oficiales a cargo jamás habían presenciado un entierro colectivo como este. Las victimas aparecían con evidentes signos de asalto sexual, con los calzones a los tobillos y los genitales expuestos. La mayoría habían sido trabajadores emigrantes y/o vagabundos, asesinados con arma punzocortante y golpes a la cabeza. Algunos habían incluso recibido un tiro. A pesar de la evidencia contra Juan Corona, el sheriff Roy Whiteaker hizo énfasis en el cuidado que debían guardar sus subalternos en la recuperación de cuerpos. Las recetas halladas eran buenas, pero para dar un paso definitivo se debía encontrar algo más. Entonces el objetivo se fijó en enterarse por terceros que hubieran conocido a las víctimas y poder ligar definitivamente al contratista con las muertes.

Juan V. Corona una vez detenido.
   
A estas alturas de la conmoción el sheriff Whiteaker ya conocía algunos detalles muy oscuros acerca del contratista mexicano Juan Vallejo Corona.

Para principio de cuentas circulaban rumores acerca de Corona y algunos 'asuntos' suyos con hombres homosexuales, rumores al fin. Luego estaba el hecho de que había sido diagnosticado de esquizofrenia (1956) y conforme a los usos médicos de entonces fue sometido a terapia de electrochoques. También se conocía a la perfección un macabro episodio que involucraba a su hermano Natividad Corona, ese si conocido y violento gay que operaba el café 'Guadalajara' en el poblado de Marysville. Esa ocasión apareció en el baño del lugar un joven sangrando de la cabeza, pues con un machete le habían volado parte del cuero cabelludo. El sujeto fue auxiliado por otros comensales y el homosexual Natividad Corona huyó del país hacia México. La víctima demandó por $250,000 dólares, pero el proceso nunca fructificó ante la ausencia del demandado. La existencia de este lío entre homosexuales daba mucho en que pensar acerca del señor Juan Corona.

En una época que todavía no explotaba el uso de compleja tecnología forense la única manera de construir el caso contra Juan Corona fue mediante evidencia circunstancial. Los fiscales sabían que las notas del mercado podían ser rebatidas durante el juicio así es que mediante los testimonios de muchas fuentes podían armar un mosaico que sustituyera la evidencia que en otros casos es concluyente y liga al asesino con las victimas.
ALGUNAS DE LAS VÍCTIMAS IDENTIFICADAS DE JUAN V. CORONA

 Donald Smith                                                 Elbert T. Riley
John J. Haluka

Kenneth Whitacre, Charles Fleming, Melford Sample, Warren Kelley, Sigurd Beierman, William Emery Kamp, Clarence Hocking, James W. Howard, Jonah R. Smallwood, Paul B. Allen, Edward Martin Cupp, Albert Hayes, Raymond Muchache, John H. Jackson, Lloyd Wallace Wenzel, Mark Beverly Shields, Sam Bonafide, Joseph Maczak etc..

(Y UNA LARGA LISTA MAS DE NO IDENTIFICADOS O PLENAMENTE IDENTIFICADOS)

En la época de los hallazgos en los huertos, el trabajo del departamento de policía se multiplicó enormemente. Las labores no solamente abarcaban la exhaustiva búsqueda de restos humanos; a pesar de haber encontrado la tumba masiva, existía la posibilidad de hallar cuerpos solitarios enterrados por aquí y allá. También había que atender a las numerosas personas que se habían enterado del asunto y que buscaban noticias de seres queridos desaparecidos. Así que había que investigar y dar seguimiento a cada caso. Igualmente daba trabajo la prensa y los curiosos que atestaban las cercanías del entierro masivo. El 4 de Junio la búsqueda llegó a su final. El conteo quedó en 25 cuerpos, de los cuales únicamente tres no eran cadáveres de anglosajones, tampoco hubo uno solo de origen mexicano. Tras un arduo proceso, todos fueron identificados menos 4 que permanecieron en calidad de desconocidos.

En una de las tumbas a ras de tierra se halló una pieza más de evidencia contra Juan Corona. Un recibo bancario a nombre del contratista apareció entre la tierra. El caso tomó mucha fuerza, pero el sheriff Whiteaker convocó a destiempo a una conferencia de prensa donde sin previo juicio ni mayores diligencias legales inculpó al mexicano de los crímenes. El apresuramiento resultó contraproducente puesto que abrió el caso al escrutinio de mas abogados y especialistas que determinaran realmente si había evidencia suficiente contra Corona. El mosaico de evidencias que se pretendía formar no ayudaba al caso. Además después de todo en los Estados Unidos nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario.

Ya detenido se le comenzó a investigar a Corona surgiendo rápidamente el detalle de que fue tratado por sus problemas mentales años atrás y de como había recibido una docena de tratamientos a base de electrochoques, cuando se pensaba que eran realmente eficaces. La información señalaba que Corona era un pacífico hombre de familia, padre de cuatro mujeres y un devoto que no faltaba un solo domingo a la iglesia. Sus ingresos rondaban los $20,000 dólares al año y no había quejas de que abusara de los trabajadores temporales a quienes contrataba. No faltaba la usual queja de que no pagaba lo suficiente por el trabajo realizado. Pero bueno, ¿qué contratista en esta vida paga lo justo? Sin embargo, existía el testimonio de quienes hablaban de un Juan Corona irascible y violento y de que había sido visto rondar los entierros tras las huertas. El reportero Kidder visitó al inculpado en la cárcel para cerciorarse de su estado mental y lo que vio fue a un sujeto triste, en actitud humilde pero principalmente deprimido. Se dice que durante su juicio sufrió dos ataques cardiacos y pasaba su tiempo tomando clases de pintura.

La evidencia forense presentaba múltiples dificultades. La sangre hallada en la camioneta resultó ser de un trabajador herido que había sido transportado en dicho vehículo. Su famoso machete no presentaba rastros sanguíneos y la de otros lugares resultó ser pintura.
   


Fueron encontrados 25 cadáveres, cuatro de ellos no pudieron ser identificados, pero se supone que pudieron no localizarse algunos enterrados en otras zonas de la plantación.

Las huellas de llanta halladas en los sitios no concordaron con las de la camioneta tampoco, la bala hallada en uno de los cadáveres tampoco perteneció a la pistola de Corona, en fin que ni las marcas de herida de machete ligaban con certeza al contratista con los muertos. Inclusive el acusado contaba con una coartada pues durante el tiempo de la muerte de varios de los enterrados estaba usando muletas para caminar.
    El juicio contra Juan V. Corona fue sumamente largo y tedioso. El procedimiento se tornó en una lucha de intereses entre los abogados de la defensa y los de la parte acusadora, en este caso del Estado de California. Las principales disputas giraron en torno a la evidencia forense y a su complicada y fallida recopilación. Ningún especialista que pasó a rendir testimonio en la corte pudo asegurar al 100% que los cuchillos y el machete de Corona estaban conectados con los cadáveres encontrados. En cuanto a la sangre, igual ningún especialista pudo establecer de manera convincente que hubiera conexión entre las muestras de los muertos y las manchas y gotas encontradas en los efectos personales y la propiedad del acusado. Salieron a flote tantos y tan complicados detalles que muchas veces se perdió la perspectiva de los crímenes para enfocarse en la efectividad de los analistas y aún de su reputación profesional. Aún las recetas y recibos hallados en los entierros fueron puestos en duda, al sugerirse que tal vez alguien quiso inculpar de manera a Corona con los asesinatos. Hubo quien sugirió que se revisara la antigüedad de cada cadáver y el de las notas para poder dilucidar si fueron puestas después o cayeron en las tumbas en el momento mismo del crimen. Esta estrategia puso al descubierto errores de procedimiento por parte de los forenses al clasificar los cuerpos, los cuales fueron numerados de diferente manera por los médicos contra el sistema con que la policía los fue etiquetando. Luego estuvo el hecho de que nadie pudo concluir que Juan V. Corona fuera homosexual, este hecho hubiera resultado crucial dada la evidencia de que los crímenes tenían una motivación notoriamente sexual. Hawk, el abogado defensor nunca llevó ningún testigo clave al estrado y aunque no lo nombró explícitamente basó gran parte de su estrategia en sugerir, que había sido el hermano de Juan, es decir Natividad Corona, el verdadero responsable de la matanza.

Para complicar mas el juicio resulta que se le acusó a Corona por los 25 crímenes, multiplicando así en costos monetarios y de tiempo las diligencias respectivas. Usualmente cuando se acusa a un multihomicida basta con procesarlo por uno o dos crímenes de la multitud que se le adjudican, pero en este caso ese detalle de atiborrar de acusaciones constituía la estrategia de la parte acusadora para conformar un caso ganador. Es decir, cimentar el mosaico de evidencias circunstanciales de que habíamos hablado párrafos atrás. Finalmente ambas partes dieron por agotados su trabajo y el jurado decidió que Juan V. Corona era culpable de 25 homicidios y en consecuencia el juez recetó 25 cadenas perpetuas con derecho a libertad condicional.

Poco tiempo después Corona volvió a juicio puesto que un nuevo grupo de abogados tomó la defensa del caso y decidió que no se le había defendido correctamente en su primer juicio. De hecho nadie se explica el porque su primer abogado defensor no hizo nada por alegar incapacidad mental. Estaba claro y documentado que Corona había sido sometido a electroshocks. Sin embargo este nuevo lance probó ser ineficaz y costoso, pues se estima que a los contribuyentes californianos el chiste les salió en varios millones de dólares. Básicamente el jurado argumentó que Corona era el mas probable culpable por la evidencia de su bitácora personal donde había anotado un registro de los nombres de varias de las victimas halladas y siendo de ese modo, no se modificó la sentencia del juicio anterior. Siendo que hasta esa evidencia no estaba exenta de controversia y que fue materia de mucho debate entre especialistas en grafología.

En cuanto a Corona, no lo pasó bien en la cárcel los primeros años, puesto que fue atacado por 4 internos quienes lo cosieron a puñaladas, casi muriendo y perdiendo un ojo tras el ataque. Se recuperó y a la fecha continúa purgando sentencia en la prisión estatal de Corcoran en California. Padece de demencia senil y su salud no es buena.
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Angel Maturino Resendiz: El asesino de las vías (Railroad Killer)


Angel Maturino Resendiz - El asesino de las vías (Railroad Killer)

Angel Maturino Resendiz es el nombre comúnmente usado para referirse a Angel Leoncio Reyes Recendis, asesino serial mexicano que cometió una serie de terribles crímenes en suelo norteamericano desde 1997 hasta 1999 (Aun se investigan otros antes de este intervalo de tiempo). Fue bautizado por los medios y las corporaciones policíacas como 'El asesino de las vías' puesto que la mayoría de los asesinatos ocurrieron en localidades contiguas a las vías del tren. Se sabe que el hombre transitaba con frecuencia de México a Estados Unidos y hasta Canadá por lo que la verdadera cantidad de crímenes que haya cometido permanece desconocido.

Según el especialista John Douglas el perfil de este asesino corresponde al tipo de los desorganizados y a pesar de que este tipo es de los mas fáciles de atrapar por su poco inteligente y nada sofisticada manera de conducirse, Resendiz por su exclusivo modus operandi evadió eficientemente a la ley por mucho tiempo a pesar de que los esfuerzos para capturarlo eran considerables.

La infancia de Resendiz no se caracterizó por la unidad familiar ni por un ambiente de solidez y valores. Al parecer no vivió con su madre, sino con otra familia y su vida era en las calles, expuesto a una vida pendenciera y fuera de conducta. Según su madre, pudo ser incluso atacado sexualmente por los homosexuales de Puebla. A los 16 años ya estaba cruzando ilegalmente la frontera a los Estados Unidos.

Los crímenes que se le conocen o que le son legalmente atribuidos siguieron un procedimiento similar, todas las víctimas vivían junto a las vías de algún tren. Aprovechando la oscuridad y soledad de dichos vecindarios entraba en la casa de cualquier persona a robar objetos de valor y dinero. Cuando la víctima llegaba era brutalmente atacada con cualquier objeto o herramienta que estuviera a mano. Los oficiales de policía consideraban a este sujeto como extremadamente peligroso por la variedad de objetos que usaba para matar a sus victimas. Ya fuera un martillo o una roca, cualquier cosa le era útil. A pesar de que el hombre no era de gran complexión física, para las víctimas fue como si los hubiera atacado un gigante por la furia y malignidad del ataque sufrido.

Las victimas nunca fueron de características específicas, siguiendo el patrón del criminal desorganizado que ataca basado en la oportunidad del momento. Atacó tanto a jóvenes parejas universitarias como a adultos mayores de más de 80 años. A algunas de ellas las violó antes de asesinarlas aunque no era el objetivo primario en el, pero insistimos, si se daba la oportunidad de violar y hacer mas daño lo hacía sin mayores miramientos. Consumidor de alcohol y drogas como era, robaba para continuar con sus vicios y varias veces tomó los vehículos de las victimas para viajar. De hecho así fue como se le pudo conectar con varios crímenes, por las huellas dactilares y los restos de sangre que transportaba de un sitio a otro.

Los registros criminales de Resendiz en los Estados Unidos son tan extensos que mas bien parecen una novela de terror. Desde los 16 ya era deportado desde Bronxville Texas, luego se sabe que falsificando su identidad hasta participó dos veces en elecciones locales.   


Fotografías al ser fichado por la policía.

En 1979 fue sentenciado a 20 años de prisión en Florida por robo y asalto, pero después de 6 años fue liberado y deportado a México. En 1986 purgó pena de 18 meses por pretender poseer la ciudadanía estadounidense. En Nueva Orleans en 1988 también fue encarcelado por posesión de arma de fuego pero fue liberado al año. En San Luis el mismo año fue condenado a purgar 30 meses de cárcel por intentar defraudar al sistema de seguridad social. Y así varias veces mas fue fichado por delitos de variada gravedad. Lo increíble del asunto es que cuando ya era uno de los hombres mas buscados por el FBI la falta de coordinación entre las autoridades judiciales impidió detener al asesino a pesar de que migración lo había detenido. El sistema falló en identificar a Resendiz como un criminal peligroso y fue deportado para que regresara a matar más gente en los Estados Unidos. John Douglas había predicho precisamente que la falta de coordinación y de un sistema de base de datos que relacionara las detenciones impediría la captura del Railroad Killer. Y así fue...
   


La esposa de Resendiz, o al menos eso se cree que es, se puso en contacto con la policía norteamericana y les entregó diversas joyas que habían sido regalo de su esposo. Posteriormente los familiares de las víctimas reclamaron la mayoría de los objetos.

Entonces ya se tenía claro quien era el criminal, solo era cuestión de atraparlo ¿pero cómo?

Drew Carter, un joven agente de Texas entró en contacto con la familia de Resendiz, quien tenía varios familiares esparcidos por Estados Unidos y fue la hermana quien negoció un trato con Carter con el objetivo de mantener a salvo a su hermano. Se dice la hermana deseaba que el FBI no matara a su hermano y a la vez ya había caza recompensas merodeando la frontera. El trato consistía en proteger la vida de Resendiz y de aplicarle una prueba psicológica. En ningún momento se negoció la no pena capital, ni el posible resultado de un juicio. Lo curioso del asunto es que todos sabían que Texas es uno de los lugares donde más ejecuciones son efectuadas por crímenes como estos. Prácticamente estaba asegurada la pena de muerte.

Las Víctimas reconocidas de Angel Maturino Resendiz

- 29 Agosto 1997 Lexington Kentuky, Christopher Maier 21 años, atacado cuando caminaba con su novia junto a las vías del tren, ella también fue atacada y violada pero sobrevivió para identificar a Resendiz como el asesino.
4 Octubre 1998 Hughes Spring Texas, Leafie Mason 87 años, es golpeada con objeto contundente de metal en la cabeza. El asesino había entrado por la ventana de su departamento, del cual la puerta principal estaba frente al paso de las vías.

- 17 Diciembre de 1998 Houston Texas, Claudia Benton 39 años, al llegar a su casa es violada apuñalada y golpeada con objeto contundente hasta la muerte. Su hogar estaba cerca de líneas ferroviarias. Mediante las huellas digitales halladas en la Jeep Cherokee de la víctima se identifica a Maturino, quien ya es un conocido ilegal en Estados Unidos. Pero no se le culpa directamente con el crimen de la Dra. Benton.

- 2 Mayo de 1999 Weimar Texas Norman y Karen Sirnic 46 y 47 años respectivamente. Ambos son asesinados ya muy noche en la parroquia de la cual era reverendo Norman Sirnic, ambos por golpe con objeto contundente. Obviamente la iglesia estaba junto a las vías que pasan por el pueblo. Tres semanas después es hallado en San Antonio el Mazda rojo de la pareja y mediante evidencia forense se vincula el incidente al de la Dra. Benton.

- 4 Junio de 1999 Houston Texas, Noemi Dominguez 26 años, maestra de escuela golpeada con un tubo hasta la muerte en su departamento junto a las vías. Siete días después su Honda Civic color blanco es hallado cerca del puente internacional en Del Rio Texas.

- 4 Junio de 1999 Fayette County Texas, Josephine Convicka 73 años, muere por heridas en la cabeza con una herramienta de jardín mientras dormía en su casa que estaba junto a un lote de trenes y las vías. Esta vez el criminal no pudo llevarse el auto debido a que no pudo hallar las llaves.

- 15 Junio de 1999 Gorham Illinois, George Morber de 80 años por disparo en la cabeza y momentos después la hija de este, Carolyn Frederick de 52 por golpes en la cabeza. La casa de ellos estaba a no más de 90 metros de las vías del tren. Al día siguiente un conocido reconoce la pick-up roja de Frederick manejada por un sujeto que coincide con la descripción de Resendiz, esto fue Cairo Illinois.

- Hay un par de crímenes que le son atribuidos del 23 de Marzo de 1997 en Ocala Florida. Jesse Howell de 19 años y Wendy VonHuben de 16 años asesinados a golpes y enterrados a ras de suelo.

- El 12 de Abril del 2006 la policía de San Antonio dio por resuelto el caso de Michael White hombre que murió de un tiro en un lote vacío de San Antonio. Resendiz dio datos precisos sobre este crimen que lo convirtieron en sospechoso del mismo. Este asesinato tuvo lugar en 1991.

- En total se estima que cometió al menos 13 asesinatos, aunque otras cifras barajan como 15 las víctimas.





Condenado y Ejecutado

Maturino Reséndiz, de 46 años y originario de Puebla, fue condenado a recibir una inyección letal en la prisión de Huntsville por el asesinato en 1985, de la doctora Claudia Benton. Benton, de 39 años, forma parte de un grupo de al menos 13 personas asesinadas en un período de 16 meses que terminó en Junio de 1999 con un doble crimen en Illinois.

La mayoría de los crímenes fueron perpetrados cerca de estaciones de ferrocarril. El 13 de julio de 1999, Reséndiz se entregó a la policía en el puente internacional de El Paso. Un juez de Houston dictaminó que Maturino Reséndiz está en plena capacidad de sus funciones mentales, con lo que rechazó los alegatos de sus abogados, que afirmaban que el condenado está loco y convencido de que resucitará tres días después de la ejecución. Ayer se informó que Reséndiz pidió que su cuerpo sea donado para la investigación médica en caso de ser ejecutado, acto que marcaría el fin de una tregua de cuatro años en las ejecuciones de mexicanos en cárceles de EU. La última tuvo lugar el 14 de agosto de 2002, en Texas, y fue la de Javier Suárez Medina.

Su ejecución estaba programada para el 27 de Junio del 2006 por la muerte de Claudia Benton, tras apelaciones que fueron rechazadas por la Junta de Amnistía y Libertad bajo Palabra del estado de Texas alegando enfermedad mental y tratando de sustituir la pena de muerte por una cadena perpetua, así como un aplazamiento de 180 días que también fue denegado.

Finalmente el mexicano Angel Maturino Reséndiz fue ejecutado con inyección letal en la cámara de la muerte del estado de Texas por uno de los asesinatos a los que fue vinculado. Reséndiz, conocido el "Railroad Killer", se convirtió en el sexto mexicano en ser ejecutado en Estados Unidos desde 1976 cuando la Suprema Corte de Justicia restableció la pena de muerte.

"Dejé que el diablo manejara mi vida", dijo Maturino Reséndiz en lo que fueron sus últimas palabras antes de morir, Al cabo de una respiración profunda, el mexicano dijo con tranquilidad: "perdóname mi Dios. Diosito santo, aquí vengo mi diosito", Por primera vez desde que inicio su proceso legal, Maturino Reséndiz aprovechó sus últimas palabras para dirigirse a sus víctimas y a sus deudos. "Solo quiero saber que existe en su corazón perdón para mí" agregó. La inyección letal le fue aplicada a las 20:05 horas locales (01:05 GMT del miércoles). Siete minutos después fue declarado físicamente muerto. Antes de la ejecución, la Suprema Corte de Estados Unidos en pleno rechazó las cinco apelaciones pendientes que pedían el aplazamiento de la pena capital contra el mexicano. Una fuente de la Corte dijo, sin embargo, a Notimex que dos de los magistrados votaron a favor de la posposición.
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Asesinato Mafioso en Napolés

La fiscalía de Nápoles, en el sur de Italia, ha difundido este jueves un vídeo donde se ve el asesinato de un hombre a manos de un sicario de la Camorra, la mafia local, para pedir la colaboración de quien pueda ayudar a identificar al asesino y a su cómplice. El vídeo muestra con claridad las imágenes recogidas con una videocámara de vigilancia del asesinato el pasado 11 de mayo de Mariano Bacio Terracino, delante de un bar en el barrio de Sanità y a plena luz del día. En la grabación se ve cómo un hombre con una gorra sale del bar y dispara contra Bacio Terracino, de 53 años y conocido por su pertenencia al crimen organizado, mientras esperaba fuera del local y después le remata con otro tiro en la nuca cuando la víctima está ya en el suelo.
VÍDEO SÓLO PARA MAYORES DE 18 AÑOS
El contenido de este video puede erir su sensibilidad.


 

 


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Richard Speck


Richard Speck

A pesar de que su nombre suele estar entre las listas de los asesinos más famosos, Richard Speck no fue lo que realmente se denomina "asesino en serie". Sí es cierto que mató a ocho jóvenes estudiantes en Chicago, pero a todas ellas en una sola y trágica noche. Aun así, su caso no deja de tener un gran interés para la criminología.

Todo ocurrió en 1966 cuando contaba con 25 años de edad y un largo historial por sus continuas peleas en los bares, debidas en parte a su adicción por el consumo de alcohol y drogas. Estos, fueron los motivos principales que llevaron a que su mujer lo abandonase y a que su capataz lo despidiese cuando trabajaba en un astillero. Fue a raíz de ese despido que comenzó a robar para permitirse sus vicios.

Una noche, a finales de los sesenta, tras haberse tomado unas pastillas entró en un edificio armado con un cuchillo y una pistola con intención de robar. Allí residían nueve chicas americanas y filipinas estudiantes de enfermería. Las amenazó para que le diesen todo el dinero que tenían y las obligó a tumbarse en el suelo de una de las habitaciones. Afortunadamente una de ellas pudo esconderse rodando debajo de una cama sin ser vista.

Tras desvalijar la casa, Speck comenzó a ponerse agresivo y se las fue llevando una a una a otra habitación, donde las estranguló y apuñaló. Una vez que el agresor se fue de la vivienda la enfermera superviviente salió de su escondite, y horrorizada, al ver lo que había sucedido, fue directamente a dar parte a la policía, proporcionándoles una buena descripción del hombre, e incluyendo un tatuaje que llevaba Speck en un brazo que decía "Born to Raise Hell" (nacido para traer el infierno).

Entonces comenzó una auténtica caza al hombre que no tardaría en ser efectiva, pues esa descripción había sido enviada a los servicios de urgencia de los hospitales ante la remota posibilidad de que el hombre pudiera herirse a sí mismo, cosa frecuente en estos casos. Efectivamente, unos días más tarde Speck se presentó en un hospital con una herida en el codo. El tatuaje fue reconocido y se procedió a su arresto. La enfermera superviviente también identificó a Speck, y esa identificación fue corroborada por algunas de las huellas dejadas en la escena de los crímenes.

Richard Speck fue juzgado en 1967 y sentenciado a muerte, pero recurrió la sentencia y posteriormente lo condenaron a más de 400 años de prisión. Según los asesores de la prisión, era un hombre muy agresivo cuyo comportamiento violento era bien conocido, tanto en la prisión como fuera.

Antes de instalarse en Chicago había huido de Texas, en donde se le buscaba por el intento de asesinato de su suegro. En los meses previos a la matanza, la idea de Speck de pasar una buena noche en la ciudad era emborracharse, tomar algunas drogas, ir luego a un bar y meterse con otro cliente hasta que la cosa degenerase en una pelea. Si conseguía darle una paliza a su oponente, entonces la noche habría sido un éxito; en caso contrario, buscaría a una prostituta y la golpearía salvajemente antes de caer dormido.
Speck era muy agresivo y robaba para vivir.
Un guardián de la prisión contó que Speck había capturado un gorrión y lo había convertido en su mascota. Le ataba una cuerda en la pata y lo llevaba sobre su hombro. Los guardias le pidieron que se deshiciese de él puesto que las mascotas no estaban permitidas en la prisión, pero Speck hizo caso omiso. Después de varias discusiones lo amenazaron con incomunicarlo en una celda de castigo si seguía con el animal, y al oír eso, Speck se dirigió a un ventilador y arrojó el gorrión contra él. Los sorprendidos guardias le preguntaron por qué había matado al animal, y contestó que si no podía ser suyo, no sería de nadie.
   
En una de las entrevistas con el coronel Robert Ressler, agente del FBI y experto en psicología criminal, mostró una clara actitud insensible hacia la vida y admitió que había matado a sus víctimas para que no pudiesen testificar contra él. Según comenta Ressler en uno de sus libros (El que lucha con monstruos), "aunque varios médicos opinaban que el corte de la arteria del codo había sido el resultado de un chapucero intento de suicidio en la pensión de mala muerte donde vivía, Speck negó tal cosa, diciendo que había tenido una pelea en un bar y le habían hecho el corte con una botella de whisky rota. Diez años después del crimen seguía tratando de mostrarse ante mí como un macho".

Años más tarde, en 1991, el asesino de las jóvenes enfermeras falleció en la cárcel, a la edad de 48 años, de un ataque al corazón.

Richard Speck en prisión donde no mostró arrepentimiento.
   Ressler y Douglas. Dos aproximaciones diferentes

Los dos agentes del FBI que han estudiado el fenómeno de los asesinos en serie más de cerca, desde sus posiciones de instructores y perfiladores en las unidades de Ciencias del Comportamiento y Apoyo a la Investigación, tuvieron la oportunidad de entrevistar a Richard Speck en la prisión al comienzo de su proyecto de estudio del crimen en serie.

La entrevista la habían acordado de forma extraoficial y poco ortodoxa con el guarda de la prisión, quien se empeñó en que viesen la pornografía que Speck guardaba en su celda. Así, su primera toma de contacto con él, fueron los gritos e insultos que les dedicó al ver su intimidad en peligro (la celda es lo único que los presos pueden llegar a considerar un espacio privado en la prisión), lo que provocó, por simpatía, las protestas del resto de internos de la galería. Así que decidieron evitar la visita a la celda e ir directamente a la entrevista.

Speck apareció en la entrevista malhumorado, arisco y reacio a colaborar. Ressler, que conocía sus informes, sabía que era un individuo poco inteligente y sin una visión clara de sus crímenes. Douglas recuerda que Speck, al igual que Manson, eligió sentarse en la cabecera de la mesa, presidiéndola, queriendo dejar patente un sentimiento de superioridad sobre ellos.

En ese momento, ante su falta de cooperación, Douglas se volvió a uno de los funcionarios de prisiones allí presentes y le habló como si Speck no estuviese en la habitación: "¿Sabes lo que hizo tu chaval? Se cargó a ocho coñitos... y algunos de esos coñitos estaban bastante bien. Nos ha dejado sin ocho coñitos a todos los demás... ¿te parece justo?". El funcionario le siguió el juego dando vueltas a la conversación de forma soez, hasta que Speck se relajó y con una risita les dijo: "¡Estás mal de la cabeza!", momento que aprovechó Douglas para preguntarle: "¿Cómo le hiciste para follarte a ocho mujeres a la vez? ¿Qué desayunas?" A lo que él contestó: "No me las follé todas... la historia se infló. Sólo me follé a una".

Las ocho Víctimas de Richard Speck


De Derecha a Izquierda:
Valentina Paison
 Pamela Wilkening  
Patricia Matusek
Suzanne Farris  
Mary Ann Jordan 
Merlita Garguilo 
Gloria Davy 
Nina Schmale


Douglas justificó la crudeza de su método con los resultados obtenidos. En cambio, Ressler se sintió incómodo, pues en sus entrevistas insiste en no ponerse a la altura del asesino y, sobre todo, en no tomarse las víctimas a la ligera. Para él, el hecho de burlarse de las víctimas para congraciarse con un asesino es, simplemente, injustificable.

Speck, durante toda la entrevista, trató de dar una imagen de macho, dominante, fanfarrón y agresivo. E incluso cuando se le mencionó el intento de suicidio que llevó a su detención, él lo negó y atribuyó el corte de la arteria del codo a una pelea en un bar.

La cinta Speck

En 1995, la opinión pública se conmocionó al darse a conocer una cinta de video rodada en la prisión de Stateville en 1988, tres años antes de la muerte de Speck. En ella, se puede ver a Richard Speck esnifando cocaína, participando en prácticas de sexo oral con otro interno y fanfarroneando de su cuerpo, se ríe de sus asesinatos, afirma que le encanta ser penetrado por otros hombres y presume de lo mucho que disfruta en prisión: "si supiesen cuánto me divierto aquí... me soltarían". A continuación, se desnuda, dejando ver unos pechos caídos producto de un tratamiento hormonal y unas bragas de seda azul para, acto seguido, practicar una felación a su amante afro-americano. La emisión de fragmentos de esta cinta por diferentes cadenas de televisión de Illinois provocó que se avivara el debate sobre la conveniencia o no de la pena de muerte.




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Gerald Eugene Stano

  Gerald Eugene Stano
Gerald Eugene Stano esperando su ejecución. (Foto de la derecha)
Nacido en Schenectady, New York el 12 de Septiembre de 1951 con el nombre de Paul Zeininger. Su madre natural no le prestó los cuidados que precisaba hasta que a los seis meses decidió entregarlo en adopción. Los médicos le evaluaron como "no adoptable" a la edad de 13 meses debido a que el niño por el abandono presentaba un comportamiento "animal", por ejemplo solía quitarse los pañales y jugaba con sus propias heces. Presentaba además de los síntomas de abandono otros relacionados al maltrato físico y psicológico.

Por suerte Eugene y Norma Stano (sus padres adoptivos) decidieron acogerle en su casa, cambiándole el nombre a Gerald Eugene Stano. Su nueva familia era muy cariñosa, sin embargo eran continuos los problemas que causaba y debían mantenerle en una estricta disciplina para controlarle. De niño, mojaba la cama (lo hizo hasta los 10 años). Tenía problemas de integración con el resto de niños y pronto se convirtió en el objetivo de burlas y bromas de algunas de las chicas de su instituto, comenzando de esta forma su aversión a las mujeres que desencadenaría más adelante una misoginia agresiva.

Pronto se metió en problemas con las autoridades, primero por hacer funcionar una alarma de incendio y después por arrojar piedras de gran tamaño a los automóviles que iban pasando desde un puente de una autopista. Un tercer incidente podría mandar a Gerald al reformatorio por lo que sus padres decidieron matricularle en una escuela militar para que acabará sus estudios. En la escuela se le recuerda como un mal alumno que suspendía casi todas las materias excepto Música donde era excepcional. Faltaba a clase y robaba dinero a sus padres. En una ocasión robo de la cartera de su padre una gran cantidad de dinero para sobornar a los miembros del equipo de carreras de su escuela que le dejaran ganar en una competición.

Ese fue el primer indicio de su mentalidad narcisista, era un poco torpe y ganando la carrera pensaba que podría ganarse el respeto de todos aquellos que le molestaban o rechazaban (se ponía muy violento frente al rechazo).

Acabó la educación obligatoria a los 21 años y cursó estudios relacionados con la informática, pero le costaba mantener los empleos. Comenzó a salir con una chica que padecía retraso mental y la dejó embarazada, el padre de esta amenazándole con un arma le obligó a hacerse cargo y pagar el aborto. Su vida cambió y se volcó en las drogas y el alcohol.

Se mudó en 1975 a Florida donde estaban sus padres y allí regresó a la normalidad con la misma velocidad con la que había entrado en el mundo del alcohol y las drogas, poco después conoció a una bonita peluquera con la que se casó. Pero tuvo una recaida en las drogas y el alcohol y comenzó a maltratar a su esposa quien consiguió el divorcio seis meses después.

La Detención de Stano

El 17 de Febrero de 1980 el detective Paul Crow fue llamado para presentarse en un solar abandonado detrás del aeropuerto de Daytona, dos jóvenes acababan de encontrar el cadáver en descomposición de una chica joven, estaba completamente vestida y sin signos externos de abusos sexuales, había sido acuchillada hasta causarle la muerte, llevaba al menos dos semanas muerta como denotaba la descomposición del cuerpo. Poco después fue identificada como Mary Carol Maher, una estudiante universitaria de 20 años. Las cuchilladas que habían causado su muerte estaban localizadas en pecho, piernas y espalda. Habían sido realizadas con gran fuerza como en un ataque de furia.

La mañana del 25 de Marzo de 1980 una prostituta local se acercó a la comisaria con la intención de denunciar el ataque que había sufrido a manos de un cliente. El detective Jim Gadberry le tomó declaración, en Atlantic Avenue un cliente en un Gremlin rojo con cristales tintados se había acercado a ella, acordaron el precio y se marcharon a una habitación de hotel. Una vez allí el hombre se negó a pagar de antemano por lo que comenzó una discusión. El hombre sacó un cuchillo y atacó a la prostituta, la empezó a insultar y posteriormente acabó huyendo del hotel. La herida tuvo que ser suturada con 27 puntos, la denunciante además del dato del coche ofreció más datos del agresor como altura, peso, usaba gafas y tenía bigote. Afirmó haber visto un Gremlin rojo como el de el cliente en el aparcamiento de una zona de apartamentos cercana y estar dispuesta a reconocerlo si le detenían.
   

Confesó que mató a 41 mujeres.

Tras la denuncia Gadberry se acercó al edificio de apartamentos que señaló la prostituta, no pudo encontrar el vehículo en los aparcamientos, sin embargo a poco menos de una milla encontró el coche del que tomó la matrícula para verificar el propietario. En la comisaria encontró el dueño, Gerald Eugene Stano, un individuo con un largo historial policial pero que nunca había sido encarcelado, así mismo en su ficha policial pudo encontrar que había sido sospechoso del asalto de otras prostitutas. Sin más dilación consiguió una fotografía de Gerald Stano y se la mostró a la denunciante quien le reconoció de inmediato.

Gadberry mostró a su superior Paul Crow las pistas que tenía contra Stano, Crow de inmediato se interesó en el caso pues el perfil de Stano correspondía con el que había elaborado de acuerdo a las pistas del asesinato de Mary Carol. Hombre de entre 30 y 40 años ( en aquel momento Stano tenía 28 años) que vivía cerca de Daytona Beach, conducía un coche normal, subía a su coche a autoestopistas y prostitutas, tenía un temperamento agresivo, odiaba a las mujeres, no soportaba el rechazo, había matado antes y seguiría haciéndolo de no ser detenido a tiempo.


Era torpe y no sabía adaptarse con facilidad por lo que era víctima de burlas en su etapa de estudiante.
   
El 1 de Abril de 1980 Gadberry y Crow detuvieron a Stano para realizarle un interrogatorio, antes de empezar decidieron hacerle varias preguntas de las que sabían la respuesta para ver como reaccionaba el detenido cuando decía la verdad o mentía. Crow se dio cuenta que cuando Stano mentía se apoyaba en el respaldo de la silla y cuando decía la verdad echaba el cuerpo hacia delante acercándose mas a la mesa del interrogatorio.

Tras una hora de interrogatorio Stano reconoció el incidente con la prostituta, en ese momento Crow entró en acción y le pidió ayuda con otro caso que estaban investigando, una chica que había desaparecido, le mostró la fotografía de Mary Carol y le preguntó si la había visto con anterioridad, él afirmó haberla visto un mes antes en un hotel cercano, Crow le preguntó si tuvo algún contacto con ella y Stano se apoyó en el respaldo de su silla mientras afirmaba que sólo la acercó a Atlantic Avenue y no la había visto desde entonces.

Crow desvió la conversación momentaneamente, para minutos después preguntarle sobre Mary Carol de nuevo, Stano cambió la declaración y dijo que antes de dejarla en Atlantic Avenue fueron a comprar unas cervezas, le presionó nuevamente haciéndole preguntas hasta que declaró que se insinuo a Mary Carol quien le rechazó, terriblemente enfadado sacó un cuchillo de debajo del asiento de su coche y la empezó a acuchillar en el pecho, ella abrió la puerta con lo que él respondió dándole un corte en la pierna y acuchillandola en la espalda hasta que la mató.

El detective le pidió si le podía llevar al lugar del crimen, se acercaron en coche siguiendo las indicaciones de Stano hasta el lugar donde encontraron el cadáver de la chica, regresaron a comisaria donde Stano firmó una confesión por el asesinato de Mary Carol.

Otros asesinatos salieron a la luz

Tras la confesión por el asesinato de Mary Carol y la agresión a la prostituta Gerald Stano no aguantó la presión y confesó dos asesinatos mas, el de Toni Van Haddocks y Nancy Heard, asesinatos por los que fue sentenciado a tres cadenas perpetuas en 1981. Una vez dentro de la cárcel empezó a jactarse de haber asesinado a muchas otras mujeres que no se le habían asociado, nadie parecía creerle y para una persona que no soportaba el rechazo fue el detonante. Pidio una entrevista con Crow para confesarle los siguientes crímenes:
Algunas de las Víctimas de Stano

 Mary Carol Maher           Toni Van Haddocks               Linda Hamilton        



    Nancy Heard                   Ramona Neal          

- Cathy Lee Scharf, 17 años, de Port Orange, Florida, cuyos restos descompuestos fueron encontrados el 19 de Enero de 1974 cerca de Titusville, Florida.

- Susan Bickrest, 24 años, de Daytona Beach, Florida, cuyo cuerpo fue encontrado flotando en Spruce Spring Creek en Diciembre de 1975.

- Mary Muldoon, 23 años, de Ormond Beach, Florida, su cuerpo se encontró en una zanja en Noviembre de 1977.

- Janine Ligotino, 19 años, y Ann Arceneaux, 17 años, sus cuerpos fueron descubiertos en 1973 cerca de Gainesville, Florida.

- Barbara Ann Baur, 17 años, cuyo cuerpo se encontró en 1974 cerca de Starke, Florida.

- El cadáver de una mujer aún no identificada que fue encontrado también en Florida en 1974 cerca de Altamonte Springs.

- Bonnie Hughes de 34 años.

- Diana Valleck de 18

- Emily Branch, 21 años

- Christina Goodson, 17 años.

- Phoebe Winston, 23 años.

- Joan Foster, 18 años.

- Susan Basile, 12 años.

- Sandra DuBose, 35 años, su cuerpo fue encontrado cerca de la carretera de Daytona Beach en 1978.

- Dorothy Williams, 17 años, su cadáver fue encontrado en una zanja de drenaje cerca de Atlantic Avenue en 1979.

Old Sparky la silla eléctrica donde finalmente fue ejecutado. Esta silla fue desactivada tras su mal funcionamiento cuando uno de los ejecutados ardió literalmente al recibir la descarga eléctrica.
   

De Juicio en Juicio

Tras su escalofriante declaración se abrieron nuevos casos contra Stano quien el 8 de Junio de 1983 empezó a ser juzgado por el asesinato de Susan Bickrest y Mary Muldoon. Fue sentenciado a muerte por el juez Foxman. No mostró ninguna emoción al escuchar la pena y fue trasladado de nuevo a la prisión donde estaba cumpliendo sus tres cadenas perpetuas.

En Septiebre de 1983 fue llamado nuevamente por el asesinato de Cathy Lee Scharf, usando una confesión grabada de Stano donde afirmaba haber subido al coche a la víctima cuando esta hacía autostop y depués la había asesinado. El jurado nuevamente le condenó a muerte y más tarde se ratífico la sentencia cuando su apelación fue desestimada dos años después.

Se fijó como fecha para su ejecución el 2 de Julio de 1986, sin embargo las apelaciones y autorizaciones de muerte retrasaron la fecha hasta el 30 de Mayo de 1997, una vez mas Stano alargó su vida pues la silla eléctrica donde iba a ser ejecutado tuvo un mal funcionamiento en la ejecución de Pedro Medina, causando que la cabeza del reo prendiera causando llamas de casi 30 centímetros de altura. Esta circunstancia ocasionó que Old Sparky, nombre que recibía la silla eléctrica que servía para las ejecuciones, fuera desconectada para su comprobación durante 1 año. Los investigadores, eventualmente, dictaminaron que el malfuncionamiento se debió a la inadecuada aplicación de las esponjas conductoras en el casco de la silla y autorizaron de nuevo su uso.

Durante todos esos años que consiguió gracias a apelaciones, recursos y demoras, Gerald Eugene Stano confesó el asesinato de un total de 41 mujeres, mucha gente dudaba que realmente cometiera tal cantidad de crímenes y atribuía el alto número a que alguien desde el exterior le filtraba datos de asesinatos que no estaban resueltos, él confesaba ser el autor con el fin de hacer crecer su "leyenda".

Finalmente el 23 de Marzo de 1998 sin mas posibles recursos o apelaciones fue ejecutado, Stano no se arrepintió de nada y decidió no aprovechar la oportunidad de decir algo. Miró fijamente hacia adelante mientras era atado y la ejecución ocurrió sin incidentes.

Después, sus abogados distribuyeron una comunicación escrita de Stano donde daba las gracias a sus amigos: “Sepan que los amo a todos y que aprecio su cariño. Gracias por permanecer a mi lado cuando la gente los ridiculizó… Soy inocente.”.
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Samira Jassam


Samira Jassam organizaba violaciones para reclutar suicidas.

Una mujer sospechosa de reclutar a más de 80 mujeres terroristas suicidas ha confesado que ella organizó las violaciones, para luego convencerlas de que el martirio era la única forma de escapar de la vergüenza y redimirse. En el islam la violación es una de las mayores vergüenzas que puede sufrir una mujer, cuando una de las víctimas reporta la gresión sexual es repudiada y en muchas ocasiones incluso castigada, recibiendo latigazos por haber provocado el asalto.


Samira Jassam también conocida como Um al-Mumenin, que significa “la madre de los creyentes”, de 51 años de edad, fue arrestada el 21 de enero por la policía iraquí tras confesar haber organizado emboscadas a mujeres con el fin de que estas fueran violadas, los ataques se cuentan por decenas, afirmó el Mayor General Qassim Atta.

En un vídeo Samira Jassam hizo una confesión, en la que explicaba cómo las preparaba mentalmente para las operaciones de martirio, explicandolas que la única forma de evitar la vergüenza y redimir su culpa era dando su vida por la Yihad (guerra santa), después las mandaba con terroristas que proveían a las mujeres con los explosivos necesarios para inmolarse. Finalmente la madre de los creyentes llevaba a estas mujeres a los lugares donde estaban sus objetivos.

Samira confesó su responsabilidad por estas acciones, y confirmó que 28 intentos fueron preparados en la base de los terroristas, supuestamente ella está vinculada al grupo insurgente Ansar al-Sunnah.

Dos de los ataques de los que Samira Jassam ha admitido ser responsable en un video confesión tuvieron lugar en la provincia de Diyala, en el centro de Iraq, zona que es considerada una de las más peligrosas del país. Los reportes militares de la prensa asociada de EE.UU. muestran cifras que indican que por lo menos 36 mujeres terroristas suicidas intentaron o llevaron a cabo 32 ataques el año pasado. Con frecuencia las mujeres pueden pasar por los puestos de control militar sin ser revisadas, esto hace que sea más fácil para ellas ocultar explosivos bajo sus ropas tradicionales.


Tras ser capturada por la policía de Iraq, Samira confiesa sin remordimiento sus acciones, que por sus creencias religiosas son justificables por el Corán. Ahora es madre de sus colegas en una cárcel de Iraq ya que sus víctimas son mártires por la causa de Alá, mientras espera el juicio en su contra.
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Clifford Olson: El asesino de niños

Clifford “el asesino de niños” Olson


Desde noviembre de 1980 hasta julio de 1981 desaparecieron varios niños y jóvenes en los pueblos cercanos a Vancouver. Olson dejó un rastro de 11 niños mutilados, algunas víctimas mostraban signos de ataques sexuales.
   
Clifford Olson nació el 01 de enero de 1940 en el hospital de Saint Paul en la ciudad de Vancouver, British Columbia, Canada. En su niñez ya se perfiló como un abusador molestando continuamente a sus compañeros, pero fue a partir de los 10 años cuando comenzó su carrera criminal, la cual iba en escalada conforme se hacía mayor, durante su adolescencia comenzó con atracos y robos a mano armada, hurto de autos entre otros de su delitos. A lo largo de su vida fue detenido en 90 ocasiones por cargos tan graves como los mencionados, violación, fraude y finalmente por el asesinato de 11 niños y adolescentes.

Olson fue descrito por los psicólogos de la policia como una persona que tenía la inteligencia y madurez emocional de un niño, sin embargo simulaba tener un vida relativamente normal, era un hombre casado con un hijo.

La vida penitenciaria de Olson comenzó en sentencias por delitos menores a los 17 años. Fue detenido y sentenciado a la Penitenciaría de British Columbia por sus crímenes, durante su estadía en 1974 atacó sexualmente a un convicto más joven, de 17 años. Después de ser puesto en libertad Olson asaltó a una niña de 7 años en Nova Scotia, este fue el principio de su comportamiento homicida y de la depravación sexual con las que ejecutó sus asesinatos.

La estadía de Olson en prisión fue complicada debido a que se enemistó con el resto de convictos por abusar físicamente de los más jóvenes y por hacer el papel de soplón con los guardias. Olson era atacado constantemente por los otros reos, el más severo atentado contra él fue en 1976 en la penitenciaría de Prince Albert en el estado de Saskatchewan, lugar donde fue apuñalado 7 veces por uno de los reclusos.

Mientras pasaba el tiempo en su celda optó por estudiar leyes y así comenzó a enviar cartas al estado quejándose del mal servicio y de las instalaciones de la prisión, por ello se ganó también el desprecio de los guardias.

Por estos motivos Olson rotaba de prisión en prisión, era la única manera de evitar que lo asesinaran. En la década de los setenta Olson se destacó por saber manipular el sistema penal desde su celda, hasta que finalmente fue trasladado a la Super Máxima Unidad (S.M.U.), lugar que comúnmente era visto como la prisión más segura del país.

Durante este periodo de traslados y cortas estadías en varias penitenciarias Olson conoce al asesino de niños de British Columbia, Gary Francis Marcoux, quien estaba preso por violar y asesinar brutalmente a una joven. Olson solía hablar con Francis sobre el sadismo con el que mataba a niños, sus encuentros con Marcoux le sirvieron para traicionarlo, exponiendo cartas y dibujos de Francis que dieron a las autoridades las evidencias necesarias para condenar a Marcoux. Olson obtuvo lo que quería, las autoridades reconocieron su ayuda por lo que recibió recomendaciones para salir bajo palabra de prisión, pero también ganó algo mas, desarrolló un apetito por la pornografía infantil.

Tras ser liberado en 1978, Olson partió de British Columbia para pasar una temporada en las "Marítimas". Durante ese tiempo era buscado por las autoridades por cargos de pornografía infantil, pero jamás fue arrestado por ello debido a que Olson ya estaba de vuelta en la prisión de British Columbia por otros cargos, en esta ocasión era por violación.

La desaparición de Christine Weller una niña de 12 años que vivía en Surrey, no llamó mucho la atención de la policía, sin embargo un mes después encontraron su cadáver, que había sido atacado sexualmente para después ser mutilado.

Es a partir del mes de abril cuando la policía empezó a recibir varios reportes de niños y jóvenes desaparecidos, uno de los primeros en encabezar la lista fue Darren Johnsrude de 16 años, quien había llegado hace solamente dos días a Vancouver, pero su destino era desaparecer en un centro comercial. El cuerpo de Darren fue encontrado en Mayo con el cráneo partido.

Collen Daignault una tímida niña de 13 años también desapareció de forma similar cuando Olson la raptó sin testigos.

Exactamente dos semanas después Sandra Wolfsteiner de 16 años desapareció mientras hacía autostop en los suburbios de Langley, Olson llevó a Sandra al lago Chilliwack y tras violarla le quitó la vida con un golpe en la cabeza.

En esos tiempos era muy común que los jóvenes hicieran autostop y por ello los reportes que la policía recibía sobre adolescentes extraviados no eran tomados con la respectiva seriedad. Además no contaban con efectivos suficientes, durante el periodo en el que actuó Olson, se reportaron 2.000 desapariciones y 18.000 denuncias por distintos crímenes, demasiado para los tan solo 200 agentes de la policía montada que se disponían en el cuerpo.
   

Clifford Olson años después en prisión donde aún continua encerrado con 11 cadenas perpétuas una por cada asesinato.

En Julio Ada Court de 13 años no llegó a su casa tras salir de su trabajo como niñera, durante la investigación policial para encontrarla descubrieron el cadáver de Judy Kozma en el lago Weaver quien también había desaparecido a principios del mes.

Cuando la policía armó una lista de sospechosos el nombre de Olson estaba en ella, pero incluso así Olson logró matar a cuatro jóvenes más en la última semana de Julio.

El primero en desaparecer en ese mes fue Raymond King de 15 años en New Westminster, Olson engaño al joven Ray con la promesa de un buen sueldo por un trabajo fácil, tras llevarlo por la ruta #7, camino que siempre usaba, Olson se desvió y tomó un camino rocoso para llegar a Harrison Mills y al lago Weaver, en algún punto de ese camino se detuvieron y el asesino apedreó el cráneo de Ray, se deshizo del cadáver tirándolo por una colina, su cuerpo también fue hallado en el lago Weaver.


Olson escoltado por la policia.
   

Sigrun Arnd una joven alemana que vino a Canadá a visitar a un familiar fue la siguiente víctima de Olson, quien la recogió mientras hacia autostop cerca de Vancouver, su cuerpo fue encontrado en Richmond a unos 365 metros de donde Simon Partington había sido desenterrado el día anterior.

Sorprendentemente la siguiente víctima, Terri Lynn Carson vivía en el mismo complejo de Surrey donde Christine Weller lo hacía. Olson recogió a Terri quien estaba celebrando haber conseguido un empleo de verano, este hecho facilitó a Olson la tarea de que aceptara su habitual bebida con narcóticos para entumecer el cuerpo. Después el asesino se alejó de la ciudad dirigiéndose al este de Agassiz, cuando estuvo cerca de la orilla del norte del rio Fraser la estranguló en el bosque, quemó sus ropas y tiró los zapatos y cartera al rio.

Pero el caso que infundió pánico y terror en los residentes de la zona fue la desaparición del pequeño Simon Partington de 9 años, quien nunca llegó a la casa de su amigo el 2 de Julio de 1981.

Simon desapareció alrededor de las 10:30 am, vestido con pantalones vaqueros y una camiseta azul. Salió en su bicicleta con su cuaderno naranja de Snoopy, el niño se esfumó cerca de donde Christine Weller fue vista por última vez. Simon no pudo terminar su proyecto estudiantil, un cuento llamado “El tigre hambriento y el pato incrédulo” historia que anunció su prematura muerte y presagiando que ningún infante estaba a salvo. El cuerpo mutilado del pequeño apareció en Richmond.

Una semana después desapareció Judy Kozma de 15 años es el caso más extraño de todas sus víctimas. Una semana después de la desaparición de Simon Partington Judy salió para Richmond a visitar a un amigo y una entrevista de trabajo en un restaurante Wendy´s. Judy era una morena bonita y tímida a quien Olson conocía por su trabajo como cajera en el McDonald´s, Olson se ofreció a llevarla en conjunto con el joven Randy Ludlow, el asesino trató de emborrachar los dos jóvenes, tarea a la que le ayudó Randy sin conocer los motivos de Olson ofreciendo un poco licor a Judy pues era una joven de 15 años que iba a buscar un empleo y estaba bebiendo en la tarde. Olson mostró un gran bulto de dinero y luego se fue a una licorería, al regresar dejó a Randy en Lougheed Mall y partió con Judy, esa fue la última vez que Randy la vio. La siguiente vez que Randy escuchó de Olson se enteró que se había ido de vacaciones con su familia al día siguiente de haber matado a Judy.

La historia de la siguiente víctima, Louise Chartrand de 17 años fue reconstruida por la policía tras su desaparición cerca de Maple Ridge el 30 de julio de 1981, Louise después de salir de su trabajo nocturno fue a comprar cigarrillos, pero Olson la rapto y drogó para llevarla fácilmente a Whistler, antes de llegar hizo una parada en el Squamish RCMP para recoger una pistola confiscada, pero debido a que el oficial a cargo no se encontraba se tuvo que ir y continuó su camino a Whistler utilizando una carretera de alta mortalidad debido a los accidentes en ella. En Whistler, Olson martilló el cráneo de Louise repetidamente para después enterrarla en medio de la nada.

Olson finalmente fue arrestado por manejar peligrosamente y por inducir a la delincuencia juvenil, la pasajera de 16 años no pudo demostrar que Olson era un criminal sexual, pero si colaboró diciendo que Olson le compró cervezas y le dio unas pastillas para dormirla.

Mientras los titulares de los periódicos decían que había un asesino serial suelto, los habitantes de la región de British Columbia estaban atemorizados. Durante este periodo de terror, Olson ya era el principal sospechoso, los oficiales encargados de vigilarlo admitieron que era difícil de seguir, decían que se detenía en la mitad de la calle y hacia repentinos giros en U, o se metía por callejones aledaños a la vía principal. También tenía el hábito de cambiar constantemente de coches alquilados, durante tres meses en los que fue vigilado viajó 20.000 Km en 14 vehículos alquilados distintos. Además durante el seguimiento Olson subió a un ferry para la isla de Vancouver tras haber asaltado dos residencias en Victoria, al salir del transporte se dirigió a Nanaimo, un viejo pueblo minero de carbón donde recogió a dos chicas que estaban haciendo autostop.
   

Clifford Olson atontaba a sus víctimas con pastillas en la bebida para una vez adormecidas violarlas y asesinarlas sin que estas ofrecieran mayor resistencia

La detención de Olson

Tres horas más tarde el coche salió de la via principal y se adentró en una carretera de tierra, las patrullas cerraron el paso y mientras un helicóptero vigilaba agentes se acercaron al lugar donde se detuvieron. Olson y las dos chicas se encontraban fuera del vehículo pasándose una botella de licor, los agentes escucharon como Olson invitó a una de las chicas a "dar un paseo a solas", la chica se puso a gritar, momento que los agentes aprovecharon para entrar en acción y detenerle, tras asegurarse de que las pasajeras estaban bien, prosiguieron a revisar el vehículo, allí encontraron una libreta verde con la dirección y el nombre de Judy Kozma. Lo cual fue evidencia suficiente para acusarlo del asesinato de la chica.

Clifford Olson fue arrestado el 12 de agosto de 1981 por el asesinato de la joven Kozma, pero la demencia del asesino no termino ahí. Olson tuvo la idea de vender la ubicación de los cuerpos que él había enterrado, cobrando $10.000 dólares por cadáver. La policía se negó a pagar al asesino por sus víctimas, pero el abogado del distrito general de Canadá aceptó crear un fideicomiso para el hijo de Olsony su esposa. El asesino aceptó y cumplió con su parte del trato, al final de toda la negociación se le “pagó” el acuerdo convenido, se estima que entre 90.000 y 100.000 dólares manchados de la sangre de 11 niños inocentes. Lo cual es un tema que aún se debate en los medios de comunicación de la actualidad.


Víctimas de Clifford Olson


    Ada Court              Colleen Daignault          Daryn Johnsrude
 
  Judy Kozma                Judy Kozma             Raymond King Jr

 
   Sandra Lynn                Sigrun Arnd             Simon Partington

 
 Terri Lyn Carson

En los últimos días antes de su arresto, Olson conversó con los oficiales Fred Maile y Edward Drozda en un café sobre las supuestas evidencias que solo el asesino sabría y la ubicación de las pruebas, sus diálogos fueron grabados por los micrófonos que los detectives portaban.

El sospechoso de haber matado a siete niños salió libre tras el interrogatorio, al poco tiempo fue arrestado, aunque en esa periodo logró matar a cuatro niños más.

El traslado de Olson a prisión fue llevado con la mayor seguridad posible dado por sus conocidos escapes, por ello fue escoltado por un convoy policial, en el vehículo donde iba Olson lo acompañaban 3 oficiales desarmados, pero uno de ellos estaba esposado a él, otros dos coches mas con 2 policías armados en cada uno lo seguían y la policía ya tenía permiso para usar el helicóptero en caso de que Olson intentase escapar.

Los cuerpos de Terri Carson y Sandra Wolfsteiner fueron hallados en Chilliwack, mientras que Collen Daignault fue encontrada en Surrey, la adolescente Louise Chartrand estaba enterrada en Whistler, y finalmente el cuerpo de Ada Court apareció en Agassiz.

Cuando los oficiales encargados de traer los cuerpos finalmente cumplieron con su deber, muchos de ellos no pudieron contemplar las escenas de muerte, hoy en día el caso de los asesinatos de Olson, sigue siendo controversia para los residentes de Vancouver, como un tema del que no se suele hablar. Cuando el trato que hizo la policía con Olson llego a la prensa, muchos se quejaron y vieron esta acción como algo repugnante, a partir de esto, Olson quien ya se encontraba en custodia y en juicio, le confesó todos los crímenes a su esposa, quien le dijo que él debía pagar por lo que había hecho y que probablemente muera en prisión, pero que al mismo tiempo tenía que hacer algo por su familia. Esta noticia sacudió a la comunidad canadiense y muchos aun expresan su descontento, el hecho de que un asesino de niños reciba dinero por sus crímenes era algo descabellado.

Tanto el abogado General de British Columbia como el Primer Ministro de Canadá y otros servidores públicos se vieron involucrados en la controversia del tema. Bruce Northorp el jefe de la operación policiaca dijo que encontraba incomprensible que Olson reciba paga para entregar evidencias.

El diario Vancouver Sun escribió un artículo sobre el caso de Olson, en el se citó al oficial Fred Maile quien dijo:

“Para mí, si hubiera una imagen del diablo, seria Clifford Olson.”

Al final del todo el horror Clifford Robert Olson, fue enjuiciado y condenado por once cargos de homicidio en primer grado, y sentenciado a once cadenas perpétuas. Hasta el día de hoy, el asesino de niños Olson sigue escribiendo cartas a las cortes canadienses, para que consideren la posibilidad de salir bajo libertad condicional. Canadá continua debatiéndose si los homicidas condenados deberían en algún momento ser liberados...
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